Lecturas de la Misa del día y sus reflexiones. Lunes, 5 de octubre de 2026.


Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana XXVII - Feria.
   Color del día: Verde.  


Antífona de entrada
Hech 12, 5

Mientras Pedro estaba en la cárcel, la comunidad no cesaba de orar a Dios por él.

Oración colecta

Señor Dios, que en tu inescrutable providencia quieres asociar a tu Iglesia a la pasión de tu Hijo, concede a tus fieles que son perseguidos a causa de tu nombre, el espíritu de paciencia y caridad, para que sean hallados testigos fieles y veraces de tus promesas. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA
No he recibido ni aprendido de
ningún hombre el Evangelio,
sino por revelación de Jesucristo

Lectura de la carta del apóstol
san Pablo a los gálatas 1, 6-12

Hermanos:

Me extraña mucho que tan fácilmente hayan abandonado ustedes a Dios Padre, quien los llamó a vivir en la gracia de  Cristo, y que sigan otro Evangelio. No es que exista otro Evangelio; lo que pasa es que hay algunos que los perturban a ustedes, tratando de cambiar el Evangelio de Cristo.

Pero, sépanlo bien: si alguien, yo mismo o un ángel enviado del cielo, les predicara un Evangelio distinto del que les hemos predicado, que sea maldito. Se lo acabo de decir, pero se lo repito: si alguno les predica un Evangelio distinto del que ustedes han recibido, que sea maldito.

¿A quién creen que trato de agradar con lo que acabo de decir? ¿A Dios o a los hombres? ¿Acaso es ésta la manera de congraciarse con los hombres? Si estuviera buscando agradarles a ustedes no sería servidor de Cristo. 

Quiero que sepan, hermanos, que el Evangelio predicado por mí no es un invento humano, pues no lo he recibido ni aprendido de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo.

Palabra de Dios.

Reflexión sobre la Primera Lectura

San Pablo en esta carta busca resolver uno de los problemas más fuertes por los que pasó la Iglesia apostólica: el de los llamados "Judaizantes", los cuales buscan establecer un cristianismo basado en la práctica ritualista de la ley de Moisés.

De manera que la salvación no se recibía gratuitamente por la fe en Cristo, sino por el cumplimiento de las prescripciones de la ley estipuladas principalmente en los 820 cánones o leyes enumeradas en el Pentateuco.

Esta carta es muy iluminadora pues nuestro problema hoy no es la aceptación o rechazo de las prácticas judías en nuestra fe, sino la búsqueda de un cristianismo cómodo y muy a nuestra medida.

Algunas de las corrientes filosóficas y teológicas que hoy se mueven en nuestras comunidades, empujan con muchísima fuerza hacia un cristianismo como el de los Judaizantes: un cristianismo ritualista, sin compromisos sociales y sin radicalidad en la vivencia del Evangelio.

Por ello, quien busca la vida del Evangelio, como la anunciaron los primeros discípulos del Señor, decidirá dejar bien claro, como san Pablo, que no hay otro tipo de Evangelio y anunciarles la radicalidad anunciada por Cristo. Yo por mi parte les digo: Si alguien les anuncia un Evangelio distinto, privado de compromiso, angelista y sin cruz, ese tal, no es de los de Cristo.

Salmo responsorial
Sal 110, 1b-2.7-8. 9 y 10c

R. Alabemos al Señor de todo corazón.
  • Quiero alabar a Dios, de corazón, en las reuniones de los justos. Grandiosas son las obras del Señor y para todo fiel, dignas de estudio. R.
  • Justas y verdaderas son sus obras, son dignos de confianza sus mandatos, pues nunca pierden su valor y exigen ser fielmente ejecutados. R.
  • Él redimió a su pueblo y estableció su alianza para siempre. Dios es santo y terrible y su gloria perdura eternamente. R.

Aclamación antes del Evangelio
Jn 13, 34

R. Aleluya, aleluya, aleluya

Les doy un mandamiento nuevo, -dice el Señor-: que se amen los unos a los otros, como yo los he amado. R.

EVANGELIO
¿Quién es mi prójimo?

Del santo Evangelio según
san Lucas 10, 25-37

En aquel tiempo, se presentó ante Jesús un doctor de la ley para ponerlo a prueba y le preguntó: “Maestro, ¿qué debo hacer para conseguir la vida eterna?”.

Jesús le dijo: “¿Qué es lo que está escrito en la ley? ¿Qué lees en ella?”.

El doctor de la ley contestó: “Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu ser, y a tu prójimo como a ti mismo”.

Jesús le dijo: “Has contestado bien; si haces eso, vivirás”.

El doctor de la ley, para justificarse, le preguntó a Jesús: “¿Y quién es mi prójimo?”.

Jesús le dijo: “Un hombre que bajaba por el camino de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos ladrones, los cuales lo robaron, lo hirieron y lo dejaron medio muerto. Sucedió que por el mismo camino bajaba un sacerdote, el cual lo vio y pasó de largo. De igual modo, un levita que pasó por ahí, lo vio y siguió adelante.

Pero un samaritano que iba de viaje, al verlo, se compadeció de él, se le acercó, ungió sus heridas con aceite y vino y se las vendó; luego lo puso sobre su cabalgadura, lo llevó a un mesón y cuidó de él. Al día siguiente sacó dos denarios, se los dio al dueño del mesón y le dijo: ‘Cuida de él y lo que gastes de más, te lo pagaré a mi regreso’.

¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del hombre que fue asaltado por los ladrones?”. 

El doctor de la ley le respondió: “El que tuvo compasión de él”.

Entonces Jesús le dijo: “Anda y haz tú lo mismo”.

Palabra del Señor.

Reflexión sobre el Evangelio

Queridos hermanos, hoy Jesús nos cuenta una historia que, si somos sinceros, se parece mucho a nuestra vida: un hombre va por el camino y queda herido, pasa gente junto a él, lo ve, pero sigue adelante y, finalmente, aparece un samaritano que se detiene, se acerca y lo ayuda.

Y aquí está la pregunta que el Evangelio nos deja; nosotros ¿qué hacemos cuando encontramos a alguien que necesita de nosotros? 

Porque prójimo no es solamente el que vive en nuestra casa, el amigo que queremos o la persona con la que nos llevamos bien; prójimo es aquel que Dios pone en nuestro camino y que necesita un poco de nuestro tiempo, de nuestra atención, de nuestra ayuda.

Y eso nos pasa todos los días, a veces es alguien de nuestra familia que necesita que lo escuchemos, o un vecino que está pasando por un momento difícil; alguien que se siente solo, una persona que quizá nos ha hecho algo y que necesita que demos el primer paso para reconciliarnos.

Pero también nos puede pasar que veamos la necesidad y pensemos: ‘yo no me voy a meter, que alguien más lo ayude’; no tengo tiempo. El samaritano pudo haber hecho exactamente eso, pero se detuvo, eso es lo que Jesús nos pide hoy, que no pasemos de largo. La misericordia comienza cuando somos capaces de ver al otro, acercarnos y hacer algo concreto. 

Por eso Jesús no termina preguntándonos cuánto sabemos de Dios, sino que nos dice sencillamente: ‘ve y haz tú lo mismo’. Hermanos, estoy seguro que esta semana Jesús va a poner delante de nosotros a alguien que nos necesita; no dejemos pasar esa oportunidad. 

Esta semana voy a estar atento a esa persona que necesite de mí, voy a detenerme, escucharla y hacer algo concreto por ella. Y cada noche me preguntaré, ¿Señor, hoy pasé de largo o fui el prójimo para alguien? Que esta semana, de manera especial, recordemos las palabras de Jesús: ‘Ve y haz tú lo mismo’. 

Antífona de comunión
Mt 10, 32

A quien me reconozca delante de los hombres, yo también lo reconoceré ante mi Padre, que está en los cielos, dice el Señor.

Comunión espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.

Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.

Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén

Oración después de la comunión

Por la fuerza de este sacramento, Señor, fortalece en la verdad a tus siervos y concede a aquellos fieles que se hallan en la tribulación que, cargando su cruz detrás de tu Hijo, puedan, en medio de las adversidades, gloriarse sin cesar del nombre de cristianos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración

Señor, he recibido la Buena Nueva del Reino de los Cielos, me ha sido anunciada por la Iglesia que fundaste; yo lo he aceptado como el gran don durante mi paso en este mundo y como la esperanza del mundo futuro.

Guarda con tu Santo Espíritu, esa palabra que me ha sido dada y dame el privilegio de poder anunciarla adecuada y fielmente a todos los que me rodean y aun a gente que no conozco.

Acción

Hoy buscaré a alguna persona que necesite consuelo y ánimo y le hablaré con sencillez de mi fe.

Fuentes:
Evangelización Activa, Misal Católico, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).