Plaza de San Pedro, Audiencia General Papa León XIV. Cortesía de Alberto Jiménez Chavarría, participante de Costa Rica
30 septiembre 2026
Alvaro Vargas Martino y Renato Martinez - Ciudad del Vaticano | Vatican News
► En su catequesis durante la Audiencia general de esta mañana en la Plaza de San Pedro, León XIV habló de su reciente viaje a Francia, destacando la Vigilia con los jóvenes como un gran signo de esperanza y el creciente número de jóvenes y adultos que piden el Bautismo como una señal de renacimiento de la Iglesia.
► Antes de concluir la Audiencia General, el Papa León XIV realizó un apremiante llamamiento en favor de la región de Tigray en Etiopia: “Solo un diálogo honesto puede sentar las bases de una paz duradera. Espero fervientemente que la comunidad internacional ofrezca su generosa y oportuna contribución para garantizar que toda la ayuda humanitaria llegue a quienes la necesitan”.
“Hoy quiero hablarles del Viaje apostólico a Francia que he realizado en los días pasados. Ha sido un gran don para mí y para el pueblo de Dios en ese país, y doy gracias al Señor. Expreso de nuevo mi gratitud a todos los que me han acogido, Autoridades civiles y pastorales de la Iglesia y a todos aquellos, que han sido muchos, que quisieron encontrar al Papa o simplemente saludarlo por las calles, como apóstol de Cristo y mensajero de paz. ¡Gracias a todos!”, dijo el Papa León XIV al inicio de su catequesis durante la Audiencia general que presidió en la mañana de este miércoles, 30 de septiembre, en la Plaza de San Pedro.
“Quisiera recoger los pensamientos y las impresiones -todavía muy vivas- de esta Visita pastoral en torno a un único gran símbolo: la Catedral de Notre-Dame de París”, resaltó el Papa, recordando que, allí, en la tarde del primer día, presidió la celebración de las Vísperas de la Santísima Virgen María, “una liturgia solemne y al mismo tiempo festiva, en la que la música, el canto y la belleza del templo” hicieron “vibrar a los corazones unidos en la oración”.
El Papa saluda a los fieles en la plaza de San Pedro antes de la audiencia general (@Vatican Media)
Sinergia por el bien común basada en la dignidad de la persona humana
“Precisamente Notre-Dame, con el drama que ha vivido, puede iluminar simbólicamente todo este Viaje apostólico, ofreciendo una clave de lectura que resumiría en una palabra: renacimiento”, destacó León XIV, quien subrayó que la Catedral de París, que hace apenas siete años parecía haber sufrido un daño irreparable a causa de un enorme incendio, “ahora está reconstruida y luce más esplendorosa que nunca”, y que ese “desastre provocó una reacción positiva a todos los niveles, algunos más visibles y prácticos y otros más escondidos, de orden espiritual”.
Tras observar que su restauración ha sido una prueba de que es posible la “colaboración entre Iglesia, Estado, instituciones públicas y sociedad civil”, el Pontífice agregó que “esta dinámica ha permitido aprovechar al máximo tanto la generosidad de los benefactores como las competencias de los profesionales y los artesanos”, e indicó que “la sinergia en pro del bien común debería ser el estilo normal de las instituciones, de las fuerzas políticas y sociales, de cuantos tienen responsabilidades civiles y económicas”.
“Es el mensaje que he querido transmitir a las autoridades francesas, así como a los miembros de la UNESCO”, indicando que “el criterio fundamental sobre el que basar esa colaboración” es “la dignidad de la persona humana”, reiteró el Papa.
El Papa saluda a los fieles en la plaza de San Pedro. Cortesía de Alberto Jiménez Chavarría, participante de Costa Rica
La Vigilia con los jóvenes, un gran signo de esperanza
“Pero sobre todo, Notre-Dame es imagen de la Iglesia de piedras vivas, del pueblo santo de Dios”, remarcó León XIV, quien observó que “es interesante” poner en paralelo la celebración de las Vísperas en la Catedral y la Vigilia con los jóvenes, que tuvo lugar esa misma noche en el Estadio de Francia, en París, “dos lugares completamente diversos y, sin embargo, dos eventos complementarios, casi unidos espiritualmente”.
“¿Qué los unía? La Iglesia, que no está hecha de piedras o de cemento, sino de personas que aman a Jesucristo porque han sido amadas por Él”, recalcó el Pontífice, recordando que en Notre-Dame estaban los sacerdotes y los díaconos, las personas consagradas y los colaboradores pastorales, mientras que en el estadio estaba la nueva generación francesa: “Nueva -diría- no solo por la edad, sino más aún por su espíritu, por la libertad de corazón y de fe. Jóvenes que cantaron, gritaron, pero que también se quedaron en silencio, en escucha. Rostros atentos y conmovidos, que manifestaban corazones deseosos de verdad y de amor”.
“A ellos les dije con alegría: ‘¡Ustedes son los santos de Francia!’. Esa Vigilia fue un gran signo de esperanza”, resaltó el Papa, quien agregó que también lo fue, “en la pequeñez que Dios prefiere”, el encuentro en la Maison Bakhita, una casa de acogida para personas en situación de dificultad, “uno de los muchos lugares, frutos del Evangelio, en los que se trabaja a diario para servir con amor a la dignidad de la persona humana”.
El Papa saluda a los fieles en la plaza de San Pedro. Cortesía de Alberto Jiménez Chavarría, participante de Costa Rica
Señales de renacimiento de la Iglesia en Francia
“Sin embargo, en la Iglesia en Francia hay una señal de renacimiento que perdura desde algunos años, es decir, el notable y creciente número de jóvenes y adultos que piden el Bautismo”, destacó León XIV, quien recordó que, ante esta “hermosa sorpresa de Dios”, se está celebrando en París una Asamblea sinodal provincial, en la que intervino, “animando el camino de los catecúmenos y de los neófitos, junto a las comunidades a las que pertenecen”.
“El evento culminante de mi visita a la capital fue la Misa en la Place de la Concorde. Allí, la señal del renacimiento apareció de modo sorprendente: la asamblea litúrgica, que reunía a sacerdotes, el coro y una notable multitud en la vasta plaza, se extendía por toda la Avenue des Champs Élysées hasta el Arco del Triunfo y más allá. En el momento de la Comunión todos pudieron acercarse a la Eucaristía, que se distribuía por todas partes. He aquí la verdadera reconstrucción, la restauración de la Iglesia que solo Dios puede hacer, por intercesión de la Virgen María”, remarcó el Pontífice.
“Y por eso, era natural y correcto que después de París me dirigiera como peregrino a Lourdes, a venerar a la Madre de la Iglesia, María, aquella que en la hora de la pasión y de la muerte mantiene encendida la lámpara de la fe y de la esperanza”, dijo el Papa, quien subrayó que, en Lourdes, “el Señor, a través del cuidado maternal de la Virgen María, comunica a todos, peregrinos y especialmente a enfermos en el cuerpo y en el espíritu, un mensaje de esperanza y de renacimiento”.
El Papa durante la audiencia general (@Vatican Media)
Reconocer el dolor causado a las víctimas de abusos y trabajar por la prevención
“Un mensaje que he querido relanzar abiertamente: toda vida humana, de qualquier condición, también en la fragilidad más grave, conserva la propia dignidad inviolable y merece ser cuidada, acompañada, aliviada del sufrimiento con la compasión humana y con el auxilio de los medios que ofrece la ciencia”, insistió León XIV, quien indicó que, por eso, “Lourdes representa para todo el mundo un santuario de la civilización del amor”.
“En este contexto, encontré a algunas personas víctimas de abusos y les pedí que me ayudaran a expresar también a otras víctimas mi voluntad y la de toda la Iglesia de escuchar y caminar con ellos mientras buscan la sanación, reconociendo el dolor causado en sus vidas y trabajando por la prevención de los abusos”, recordó el Pontífice, quien luego habló de la tercera y última etapa del Viaje apostólico, la ciudad de Metz, en una región de Francia y de Europa “martirizada por la Segunda Guerra Mundial”, donde operó Robert Schumann, “uno de los principales inspiradores del proceso de unificación europea”.
Europa, proyecto de paz
“La Europa contemporánea nació precisamente como proyecto de paz después de la destrucción de la guerra. Podemos decir que lo que sucedió en Notre-Dame de París con el incendio sucedió en Europa con la Segunda Guerra Mundial. Y Europa renació, sobre la base de aquellos principios de democracia, solidaridad y fraternidad entre los pueblos que deben mucho a sus raíces cristianas”, resaltó el Papa, quien indicó que, también hoy, “sobre esos cimientos y con esa fuerza vital, el proyecto europeo puede renovarse, de un modo mucho más globalizado, donde el diálogo interreligioso desempeña un papel de importancia primaria”.
“Por eso, en Metz encontré a los representantes de las diferentes tradiciones religiosas, quienes leyeron y firmaron en mi presencia el llamamiento de Metz por el diálogo y la paz”, recordó León XIV.
“Queridos hermanos, el tema de mi Visita pastoral a Francia ha sido Pour que le monde ait la vie, Para que el mundo tenga vida. Son palabras de Jesús, que resumen toda su misión de salvación y que, durante el Viaje, expresaban en plenitud el sentido evangélico de cada encuentro. Ahora, estas expresan nuestra oración, al pedir a DIos que este evento de gracia dé frutos abundantes y duraderos”, concluyó el Pontífice.
Foto destacada - Etiopía -Tigray - conflicto - Disturbios
“Hago un sincero llamamiento a todas las partes para que opten por el diálogo”, este fue el apremiante llamamiento que realizó el Papa León XIV este miércoles, 30 de septiembre, antes de concluir la Audiencia General, en la Plaza de san Pedro.
Solo un diálogo honesto puede sentar las bases de una paz duradera
Al manifestar su “profunda preocupación” por la situación que está atravesando la región de Tigray y las regiones vecinas de Afar y Amhara, donde se han reanudado las hostilidades, el Santo Padre pidió a las partes que opten por un diálogo sincero para alcanzar la paz y a la comunidad internacional que ofrezca su generosa contribución para garantizar que la ayuda humanitaria llegue a quienes la necesitan.
“El conflicto armado nunca resuelve los problemas, sino que los agrava, dejando a su paso un rastro de muerte, destrucción y resentimiento. Solo un diálogo honesto puede sentar las bases de una paz duradera. Espero fervientemente que la comunidad internacional ofrezca su generosa y oportuna contribución para garantizar que toda la ayuda humanitaria llegue a quienes la necesitan”.
La actual situación en Tigray
La situación en Tigray se está volviendo cada vez más tensa. En las últimas horas, el Frente de Liberación Popular de Tigray (FPLT), principal fuerza política de la región que combatió contra el gobierno federal en la guerra de Tigray de 2020-2022, y las Fuerzas de Defensa de Tigray (FDT), las fuerzas militares tigrayanas que lucharon contra el ejército etíope durante esa misma guerra, han intensificado los enfrentamientos con las fuerzas etíopes. Se han producido intensos combates a lo largo del río Tekeze, en el oeste de Tigray, en la zona de Wolkayt, fronteriza con la región de Afar, y en diversas zonas de Amhara.
En octubre recemos el Rosario por el fin de las guerras
Al finalizar la Audiencia, al saludar a los peregrinos italianos, como ya había hecho con los alemanes, el Papa León XIV recordó su llamado, lanzado en Lourdes, a rezar el Santo Rosario durante el mes de octubre, que comienza mañana, dedicándolo «de manera especial al fin de las guerras y al logro de la paz».
La beatificación de los tres sacerdotes mártires en Bolonia
En sus saludos, el Pontífice también recordó la beatificación, el domingo 27 de septiembre, en Bolonia, de tres sacerdotes mártires: Ubaldo Marchioni, sacerdote diocesano; Elia Comini, sacerdote salesiano; y Martino Capelli, sacerdote dehoniano. Ellos, fueron asesinados en 1944, «en una fase dramática de la Segunda Guerra Mundial, debido al desprecio de las tropas nazis por su ministerio a sus feligreses».
«El sacrificio supremo de estos ministros de Dios muestra a los cristianos de hoy el valor de acercarse a sus hermanos y hermanas, especialmente en tiempos de prueba».
En su saludo a los fieles polacos, el Papa recordó que hace 30 años, el 6 de octubre de 1996, San Juan Pablo II beatificó a Vicente Lewoniuk y a sus 12 Compañeros, mártires "hasta el derramamiento de su sangre" en Pratulin, quienes "defendieron su pertenencia a la Iglesia Católica y la comunión con el Sucesor de Pedro, permaneciendo fieles a su tradición oriental", encomendando posteriormente a su intercesión "las cuestiones de unidad entre los discípulos de Cristo y los católicos perseguidos hoy por su fe".
Audiencia General, 30 de septiembre de 2026- Papa León XIV. Crédito: Vatican News - Español
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