El equipo del centro de retiros espirituales posa en los espacios exteriores de las instalaciones, 12 de julio de 2026.Foto: Sor Sylvie Lum Cho, MSHR.
21 octubre 2026
Sor Sylvie Lum Cho, MSHR | EWTN News Español
► Además de su compromiso con la educación, la asistencia sanitaria y los servicios pastorales y sociales, las Hermanas Misioneras de Nuestra Señora del Santo Rosario (MSHR), activas en la región meridional de Nigeria, ofrecen a sacerdotes, religiosos y laicos de todos los orígenes un espacio dedicado al descanso, la renovación espiritual y el crecimiento humano.
Inaugurado en 1994, tras el traslado del noviciado de la Congregación a su actual sede en Enugu, el Holy Rosary Retreat and Conference Centre de Nsukka, en Nigeria, acoge a sacerdotes, religiosos y fieles de todos los orígenes, ofreciéndoles un lugar donde dedicarse a la renovación espiritual y al crecimiento humano en todas sus dimensiones.
“Es un lugar de descanso y renovación, donde las personas vienen a encontrarse con Dios, que ya está presente en ellas, y a redescubrir al Dios que obra en su interior”, explica sor Patricia Chima, administradora del centro y una de las responsables de la formación junto con sor Rosemary Ebulefu.
Sor Patricia Chima se dirige a la comunidad de fieles en la capilla del centro, al término de la misa dominical, el 5 de julio de 2026. Foto: Sor Sylvie Lum Cho, MSHR
Un centro al servicio del crecimiento espiritual y humano
Con un equipo compuesto por cinco religiosas, el centro ofrece retiros espirituales de seis, ocho o treinta días, dirigidos a sacerdotes, consagrados y fieles laicos, incluidos catequistas y miembros de organizaciones eclesiales que desean dedicar tiempo a la oración y dejarse guiar por la Palabra de Dios.
El centro también acoge programas de formación para religiosos que se preparan para la profesión perpetua, incluidos itinerarios de tercera probación, y un programa de un mes de duración dirigido a congregaciones religiosas, sacerdotes, seminaristas próximos a la ordenación diaconal y consagrados en preparación para los votos definitivos.
Los sacerdotes de la diócesis de Nsukka también eligen el centro para sus retiros espirituales anuales.
El cartel de la entrada del centro, 12 de julio de 2026. Foto: Sor Sylvie Lum Cho, MSHR
Entre las actividades propuestas también figura la programación neurolingüística (PNL), un enfoque práctico del crecimiento personal que ayuda a comprender cómo los pensamientos, las emociones, el lenguaje y los comportamientos influyen en la vida cotidiana. Según la presentación del centro, este método ofrece herramientas para mejorar la comunicación, el bienestar emocional, la autoconciencia y la capacidad de afrontar positivamente los cambios.
Para sacerdotes, religiosos, formadores y fieles laicos, la PNL se propone como una herramienta para enriquecer el ministerio pastoral, el acompañamiento de las personas, el liderazgo y la formación humana, reforzando aquellas capacidades necesarias para apoyar a los demás con sabiduría, compasión y esperanza.
Utilizada en armonía con los valores cristianos, se entiende como un complemento, y no como un sustituto, de la acción transformadora de la gracia de Dios.
Las formadoras de las Hermanas Misioneras de Nuestra Señora del Santo Rosario durante una actividad física en la sala del centro, en el marco de un programa de formación, 7 de julio de 2026. Foto: Sor Sylvie Lum Cho, MSHR
El centro también dispone de una sala polivalente y de una amplia capilla, que también utiliza la comunidad cristiana de la zona para las celebraciones litúrgicas. Las religiosas ponen a disposición los espacios para bodas, encuentros, reuniones y otras ocasiones de convivencia, mientras que la capilla también acoge celebraciones familiares.
El cuidado de la creación en la línea de la “Laudato si’”
El compromiso de las religiosas no se limita al bienestar espiritual de las personas. Inspiradas en la encíclica “Laudato si’” del Papa Francisco, las Hermanas del Santo Rosario también promueven iniciativas concretas para la protección del medioambiente y el cuidado de la casa común.
En el centro, todos los residuos generados en la cocina se separan entre orgánicos e inorgánicos y se eliminan correctamente. Los residuos orgánicos se reutilizan en el huerto para cultivar verduras, destinadas tanto al consumo de la comunidad religiosa como a las comidas que se ofrecen a los huéspedes.
Las hermanas también se dedican al cultivo de flores, que contribuyen a embellecer los espacios exteriores, y de árboles frutales, como anacardos, naranjos, guayabos y mangos. Las plantas ofrecen sombra y dan frutos para las religiosas y para quienes frecuentan el edificio.
La comunidad también cría pollos, a los que se presta especial atención. Los huevos producidos son muy apreciados por quienes los consumen.
Sor Franca Onyibor, superiora general de la Congregación, junto con otras religiosas durante la plantación de árboles en el centro de retiros espirituales, 12 de julio de 2026. Foto: Sor Sylvie Lum Cho, MSHR
La acogida y los testimonios de los huéspedes
Uno de los aspectos más apreciados por quienes acuden al centro es la hospitalidad de las religiosas, junto con la calidad de los servicios ofrecidos. “Las personas que han venido aquí se han quedado muy impresionadas por la cálida acogida y la hospitalidad que han recibido. También han valorado positivamente la disponibilidad de electricidad las 24 horas del día y la buena conectividad”, afirma sor Patricia Chima.
Según las religiosas, el centro suele estar muy concurrido también gracias al boca a boca. Quienes pasan un tiempo de retiro o participan en las actividades propuestas vuelven a su comunidad y comparten la experiencia vivida, animando a otras personas a seguir el mismo camino.
Sin embargo, las hermanas no se atribuyen el mérito de las transformaciones que se producen en la vida de quienes acuden al centro. Cada resultado se confía a Dios, con la conciencia de que no es solo fruto de su trabajo.
Agradecidas por la posibilidad de acompañar a personas con necesidades diferentes, las religiosas siguen ofreciendo su servicio, invitando a cada vez más personas a conocer el centro y a participar en sus actividades.
Vista frontal del centro de retiros espirituales, 12 de julio de 2026. Foto: Sor Sylvie Lum Cho, MSHR
Proyectos futuros: un proceso de renovación de tres meses
De cara al futuro, las Hermanas Misioneras de Nuestra Señora del Santo Rosario tienen la intención de ampliar las actividades formativas con la introducción de un programa de renovación de tres meses de duración.
El recorrido incluirá momentos guiados de narración y de puesta en común de las propias experiencias vitales, a través del método del River of Life, el “río de la vida”, junto con reflexiones sobre el propio camino de fe y actividades de profundización interior, que podrán prolongarse durante dos semanas.
También están previstos talleres con dos sesiones formativas al mes, cada una seguida de un momento de reflexión personal. Según las responsables de la formación, el objetivo será ayudar a los participantes a emprender un viaje interior, para redescubrir aquellas experiencias, especialmente las relacionadas con la infancia, que pueden haber generado obstáculos y bloqueos capaces de impedir un pleno crecimiento personal.
El programa también pretende favorecer la sanación de las heridas del pasado, la construcción de relaciones sanas y equilibradas consigo mismo y con los demás, y una mayor intimidad con Dios. A través de los encuentros, se guiará a los participantes para que reconozcan la importancia, el valor, las expectativas, la fecundidad y la gracia que encierran las distintas experiencias de la vida.
Entre los temas que se abordarán figuran también los cambios de la mediana edad, la transformación de la personalidad, la autoestima, el eneagrama, la sexualidad, la afectividad, el desarrollo personal, espiritual y psicosexual, así como el trabajo con los sueños.
Las religiosas durante la procesión del Rosario en los espacios exteriores del centro, 6 de julio de 2026. Foto: Sor Sylvie Lum Cho, MSHR
Un lugar donde detenerse y reencontrarse con Dios
El compromiso de las Hermanas del Santo Rosario en Nigeria sigue dando forma a una misión de acogida y acompañamiento que combina la atención a la persona, el crecimiento espiritual y el cuidado de la creación.
En el centro de esta experiencia sigue estando la invitación que Jesús dirige a sus discípulos en el Evangelio de Marcos: “Venid vosotros solos a un lugar apartado y descansad un poco” (Mc 6,31).
Es precisamente a esa llamada a lo que las religiosas tratan de responder cada día, ofreciendo a quienes llegan a Nsukka un lugar de paz en el que detenerse, recuperar fuerzas y renovar el encuentro con Dios.
Algunas religiosas abandonan el centro al finalizar un programa de formación, 13 de julio de 2026. Foto: Sor Sylvie Lum Cho, MSHR
Fuente: