Papa León XIV en el Ángelus dominical: Nuestra alegría se basa en el amor del Padre. Reza por el Congo y el sur de África [video]

Captura de pantalla video Ángelus Papa León XIV

18 enero 2026
María Cecilia Mutual - Ciudad del Vaticano | Vatican News

En el Ángelus dominical, León XIV instó a no malgastar tiempo y energías persiguiendo lo que es mera apariencia, sino a conformarnos con lo necesario y amar “las cosas sencillas y las palabras sinceras”. El amor del Padre nos revela “quiénes somos realmente y cuánto valemos a sus ojos”.

Tras el rezo del Ángelus, el Papa recuerda las «grandes dificultades» que obligan a los habitantes del país africano a refugiarse en Burundi debido a la violencia. También encomienda a la oración a las víctimas de las inundaciones que han azotado el sur de África en los últimos días.

“Nuestra alegría y nuestra grandeza no se basan en ilusiones pasajeras de éxito y de fama, sino en sabernos amados y deseados por nuestro Padre que está en los cielos”. Lo afirmó el Papa en su reflexión previa a la oración del Ángelus de hoy, 18 de enero, II domingo del tiempo ordinario.

Asomado desde la ventana del Palacio Apostólico, ante los fieles romanos y peregrinos congregados en la Plaza de San Pedro, León XIV basó su reflexión en el pasaje del Evangelio de Juan de la liturgia del día que nos habla de Juan el Bautista, que reconoce en Jesús al Cordero de Dios, el Mesías, diciendo: «Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo». Y añade: «He venido a bautizar con agua para que él fuera manifestado a Israel»

Juan reconoce en Jesús al Salvador – evidenció el Obispo de Roma –proclama su divinidad y su misión al pueblo de Israel y luego se aparta, una vez cumplida su tarea, como atestiguan estas palabras suyas: «Después de mí viene un hombre que me precede, porque existía antes que yo» (v. 30).

La decepción de estilos de vida efímeros

Para el Bautista, nota el Papa León, habría sido fácil aprovecharse de su fama, ya que era un hombre muy querido por las multitudes, hasta el punto de ser temido por las autoridades de Jerusalén.

“En cambio, no cede en absoluto a la tentación del éxito y la popularidad” sino que “frente a Jesús, reconoce su propia pequeñez y le da espacio a su grandeza. Sabe que ha sido enviado para preparar «el camino del Señor» y cuando el Señor viene, reconoce su presencia con alegría y humildad y se retira de la escena. ¡Qué importante es para nosotros hoy su testimonio!”, señala el Obispo de Roma, observando a continuación :

De hecho, a menudo se le da una importancia excesiva a la aprobación, al consenso y a la visibilidad, hasta el punto de condicionar las ideas, los comportamientos y los estados de ánimo de las personas, causando sufrimiento y divisiones, y produciendo estilos de vida y de relación efímeros, decepcionantes y oprimentes.

El amor del Padre nos revela quienes somos y cuánto valemos a sus ojos

En realidad, no necesitamos estos “sucedáneos de la felicidad”, observa el Papa León, porque “nuestra alegría y nuestra grandeza no se basan en ilusiones pasajeras de éxito y de fama, sino en sabernos amados y deseados por nuestro Padre que está en los cielos”. Y añade:

El amor del que nos habla Jesús es el de un Dios que aún hoy viene entre nosotros, no para sorprendernos con efectos especiales, sino para compartir nuestro esfuerzo y asumir nuestras cargas, revelándonos quiénes somos realmente y cuánto valemos a sus ojos.

Mantener alerta el espíritu para encontrarnos con el Señor

“Queridos hermanos, no nos dejemos distraer ante su paso. No malgastemos tiempo y energías persiguiendo lo que es mera apariencia”, exhorta el Santo Padre antes de concluir su catequesis. Y finalmente, ayudados por la Virgen María, “modelo de sencillez, sabiduría y humildad”, invita a mirar al Bautista y a seguir su ejemplo:

Aprendamos de Juan el Bautista a mantener alerta el espíritu, amando las cosas sencillas y las palabras sinceras, viviendo con sobriedad y profundidad de mente y de corazón, conformándonos con lo necesario y encontrando cada día, en cuanto sea posible, un momento especial en el que detenernos en silencio para rezar, reflexionar, escuchar; en definitiva, para “ir al desierto”, y allí encontrarnos con el Señor y estar con Él.

El Papa reza por la República Democrática del Congo y el sur de África

Una familia desplazada en la República Democrática del Congo

La mirada del Papa se dirige a África, en particular a la «violencia» que sigue azotando la República Democrática del Congo y a las graves inundaciones que están afectando al sur del continente.

Tras el rezo del Ángelus de esta mañana, 18 de enero, el Pontífice ha recordado a las poblaciones del este del país africano, que se enfrentan a «grandes dificultades» y se ven obligadas a huir de sus tierras, sobre todo hacia Burundi, en una situación definida como «grave crisis humanitaria».

“Oremos para que entre las partes en conflicto prevalezca siempre el diálogo para la reconciliación y la presencia”

También en la República Democrática del Congo, en la noche entre el lunes y el martes pasados, al menos 18 personas perdieron la vida a causa de un deslizamiento de tierra provocado por las fuertes lluvias que azotaron una ciudad del este del país.

Inundaciones en Maputo, Mozambique   (ANSA)

Cercanía a las víctimas del mal tiempo en el sur de África

Sin abandonar el continente africano, el Papa dirigió finalmente su pensamiento a las regiones meridionales, devastadas en los últimos días por lluvias torrenciales e inundaciones que han causado más de cien víctimas. Sudáfrica, Mozambique y Zimbabue se encuentran entre los países más afectados, a los que el Papa ha expresado su cercanía y la solidaridad de la Iglesia.

“Deseo además asegurar mis oraciones por las víctimas de las inundaciones que han azotado el sur de África en los días pasados”

Ángelus 18 de enero de 2026 - Papa León XIV. Crédito: Vatican News - Español

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