El Papa abraza a un bebé durante su viaje apostólico en España/ Imagen referencial | Crédito: Vatican Media
16 de junio de 2026
Por Almudena Martínez-Bordiú | ACI Prensa
Con motivo de la Jornada por la Vida que se celebrará en Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda el próximo domingo 21 de junio, el Papa León XIV aseguró sus oraciones “por todos los padres que sufren la pérdida de un hijo, especialmente de un bebé”.
El Papa León XIV se dirigió a los obispos de estas naciones en el marco de la Jornada por la Vida con un mensaje firmado por el Secretario de Estado del Vaticano, Cardenal Pietro Parolin, quien además pidió para que los padres “encuentren consuelo y paz en el conocimiento del amor de Dios por ellos” y por el hijo que han pedido.
“Este amor divino llena de sentido la vida de cada persona y, lejos de terminar con la muerte, nos invita a una nueva plenitud en la eternidad”, afirma el Pontífice.
Según compartió la Conferencia Episcopal Irlandesa en un comunicado, el Papa León XIV envió también sus mejores deseos y oraciones por quienes participan en esta jornada, centrada en el “asombro ante la plena humanidad del niño en el seno materno”, así como los esfuerzos realizados para apoyar a las madres y padres que han sufrido la pérdida de un bebé.
Asimismo, insta a que estos padres encuentren el apoyo que necesitan en la comunidad de la Iglesia, “especialmente en una vida alimentada por la oración y los sacramentos”.
“El asombro ante el niño en el seno materno”
Convocada bajo el título “El asombro ante el niño en el seno materno”, esta jornada busca recordar que todo ser humano está dotado de una dignidad infinita desde el mismo momento de la concepción, “simplemente por existir, por haber sido querido, creado y amado por Dios”, según recordó el Pontífice en su reciente encíclica Magnifica humanitas.
Desde las Conferencias Episcopales de Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda recuerdan que la paternidad “es una vocación llena de alegrías y esperanzas, pero también de penas y preocupaciones”.
Por ello, este año desean reconocer de manera especial el dolor de los padres que han perdido un hijo antes de nacer o durante la infancia y dejarles un mensaje de esperanza y consuelo: la plenitud en la eternidad.
Esta jornada, que coincide con la celebración del Día del Padre, pretende poner el foco en el sufrimiento de los progenitores, que traen consigo consecuencias físicas y psicológicas, así como la impotencia por no saber cómo apoyar a su familia o cómo expresar su propio dolor.
En consecuencia, la Iglesia quiere estar especialmente cerca de estos padres, subrayando el acompañamiento espiritual y pastoral. Además, recuerdan que “Dios ha creado, querido y amado profundamente desde toda la eternidad a cada niño, incluidos aquellos que pierden la vida antes de nacer o poco después de hacerlo”.
Los prelados de Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda destacan que la Palabra de Dios “revela la humanidad sagrada del niño no nacido” y que por ello los padres comprenden cuán precioso y único es el hijo que han perdido: “Saben que ningún otro hijo podrá sustituirlo jamás”, afirman.
Desde esta perspectiva, denuncian que resulta incoherente describir la vida en el seno materno como un simple conjunto de células. “¿Cómo puede esa vida ser alguien tan amado y valioso para sus padres y, al mismo tiempo, ser considerada algo sin valor y prescindible?”, se preguntan.
Insisten además en que la ciencia es clara al afirmar que la vida comienza en el momento de la fecundación. “Cuanto más aprendemos de la ciencia, más comprendemos la enseñanza de la Iglesia sobre el valor único del niño no nacido”, destacan.
Recuerdan asimismo que cada ser humano no es solamente un cuerpo, “sino también un alma inmortal, con una relación única y eterna con Dios, nuestro Creador”, por lo que el niño no nacido “merece la plena protección de la ley”.
Recalcan que la Iglesia “ha rechazado siempre el aborto voluntario” y se comprometen a “trabajar y orar para que nuestra sociedad valore la vida de cada niño”, especialmente en las primeras etapas de la existencia humana.
Crédito: Conferencia de Obispos Católicos Irlandeses (Conferencia Episcopal Irlandesa)
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