Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana XI - Feria.
Color del día: Verde.
Memoria libre: San Gregorio Barbarigo, obispo y cardenal.
Antífona de entrada
Sal 26, 7. 9
Escúchame, Señor, que te llamo. Tú eres mi auxilio; no me deseches, no me abandones, Dios de mi salvación.
Oración colecta
Oh, Dios, fuerza de los que en ti esperan, escucha con bondad nuestras súplicas y, pues sin ti nada puede la fragilidad de nuestra naturaleza, concédenos siempre la ayuda de tu gracia, para que, al poner en práctica tus mandamientos, te agradecemos con nuestros deseos y acciones. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Elías fue arrebatado en el torbellino,
y Eliseo se llenó de su espíritu
Lectura del libro del
Eclesiástico 48, 1-14
Surgió el profeta Elías como un fuego, su palabra quemaba como una antorcha.
Él hizo venir sobre ellos el hambre, y con su celo los diezmó.
Por la palabra del Señor cerro los cielos y también hizo caer fuego tres veces.
¡Qué glorioso fuiste, Elías, con tus portentos! ¿Quién puede gloriarse de ser como tú?
Tú despertaste a un cadáver de la muerte y del abismo, por la palabra del Altísimo; tú precipitaste reyes a la ruina y arrebataste del lecho a hombres insignes; en el Sinaí escuchaste palabras de reproche y en el Horeb sentencias de castigo; tú ungiste reyes vengadores y profetas para que te sucedieran; fuiste arrebatado en un torbellino ardiente, en un carro de caballos de fuego; tú fuiste designado para reprochar los tiempos futuros, para aplacar la ira antes de que estallara, para reconciliar a los padres con los hijos y restablecer las tribus de Jacob.
Dichosos los que te vieron y se durmieron en el amor, porque también nosotros viviremos.
Cuando Elías fue arrebatado en el torbellino Eliseo se llenó de su espíritu.
Durante su vida ningún príncipe lo hizo temblar, nadie pudo dominarlo.
Nada era imposible para él, incluso muerto, su cuerpo profetizó.
Durante su vida realizó prodigios, y después de muerto fueron admirables sus obras.
Palabra de Dios.
Reflexión sobre la Primera Lectura
El libro del Eclesiástico nos presenta una estupenda elegía para el gran profeta Elías y nos narra la fuerza con que Dios actuó tanto en él como en su sucesor Eliseo.
Sin embargo, lo que se dice de Elías y Eliseo lo podemos aplicar a cada uno de nosotros pues, por la fuerza de nuestro bautismo somos los profetas de Jesús.
En la elegía, se elogia a aquellos que tendrían el privilegio de ver su regreso, cosa que como sabemos ocurrió con san Juan el Bautista.
Esto nos habla de que lo que se recibe es una fuerza y una sabiduría que, como en el Bautista, lo hace hablar y actuar como lo hicieron Elías y Eliseo; como un verdadero profeta que no tiene miedo a nada ni a nadie en su misión.
Es necesario que el pueblo de Dios ejerza con más poder este don que hemos recibido y no tengamos miedo a hablar de Cristo sino a ser como estos hombres de Dios.
Salmo responsorial
Sal 96, 1-2. 3-4. 5-6. 7
R. Alegraos, justos, con el Señor.
- El Señor reina, la tierra goza, se alegran las islas innumerables. Tiniebla y nube lo rodean, justicia y derecho sostienen su trono. R.
- Delante de él avanza fuego, abrasando en torno a los enemigos; sus relámpagos deslumbran el orbe, y, viéndolos, la tierra se estremece. R.
- Los montes se derriten como cera ante el señor, ante el Señor de toda la tierra; los cielos pregonan su justicia, y todos los pueblos contemplan su gloria. R.
- Los que adoran estatuas se sonrojan, los que ponen su orgullo en los ídolos. Adoradlo todos sus ángeles. R.
Aclamación antes del Evangelio
Rom 8, 15bc
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
Habéis recibido un Espíritu de hijos de adopción, en el que clamamos: «¡”Abba”, Padre!». R.
EVANGELIO
Vosotros orad así
Lectura del santo Evangelio
según san Mateo 6, 7-15
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes que lo pidáis. Vosotros orad así:
«Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden, no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal».
Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, también os perdonará vuestro Padre celestial, pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas».
Palabra del Señor.
Reflexión sobre el Evangelio
En este pasaje, Jesús les deja a sus discípulos y a todos los que habríamos de creer en Él un elemento fundamental para la vida, Jesús mismo enseña a sus apóstoles cómo orar, cómo dirigirse a este Padre que es también nuestro Padre; un Padre amoroso, misericordioso que nunca lo abandonó y que nunca nos abandonará.
Es un verdadero desperdicio que el Padre Nuestro lo utilicemos solo para rezar a la carrera, o solo cuando recuerdo que tengo una necesidad y ni siquiera lo hago con conciencia de lo que estoy diciendo.
Si antes de rezar esta hermosa oración que nos enseñó Jesús, nos tomáramos un tiempo para entrar en la presencia del Padre, para despojarnos de todas nuestras preocupaciones, y fuéramos verdaderamente ofreciendo al Padre estas palabras de todo corazón, pensando en que se pueden hacer realidad en nuestra vida, seguramente nuestra vida sería diferente.
Porque si de verdad yo quisiera que su Reino se hiciera presente en mi vida y que la voluntad del Padre se hiciera realidad, entonces nada me quitaría la paz, nada me quitaría de la certeza de confiar en que Él está detrás de todos los acontecimientos de mi vida.
El Catecismo nos enseña la disposición que debemos tener al rezar el Padre Nuestro: “La confianza sencilla y fiel, la seguridad humilde y gozosa son las disposiciones apropiadas para quien reza el Padre Nuestro.” Además de esto, nos toca poner “los panes y los peces” que nos corresponden, confiando que en manos del Padre darán mejor fruto.
Muchísimas cosas más podríamos decir respecto del Padre Nuestro, pero quisiera que aparte de esta necesidad de orar con el Padre Nuestro de manera más consciente, quisiera que reflexionaras sobre la petición del perdón. Le pedimos al Padre que nos perdone y se lo pedimos porque afirmamos que nosotros también hemos perdonado a los que nos ofenden.
Si tú te sientes necesitado de ese perdón del Padre, es necesario, como lo dice el mismo Jesús al final de este texto, que antes hayas perdonado a quien te ofendió, no te pide que trates bien al que te ama o a quien no te ha hecho daño, sino que perdones a quien te hizo un mal ¿estás dispuesto?
Te invito a que dediques un tiempo a orar con el Padre Nuestro con un corazón dispuesto a que se haga su voluntad y a perdonar a quien sea que te haya ofendido, sin excepción.
Antífona de comunión
Sal 26, 4
Una cosa pido al Señor, eso buscaré; habitar en la casa del Señor por los días de mi vida.
Comunión espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén
Oración después de la comunión
Señor, esta santa comunión contigo que hemos recibido, anticipo de la unión de los fieles en ti, realice también la unión en tu Iglesia. Por Jesucristo nuestro Señor.
Oración
Señor y Dios nuestro, tú que suscitas profetas para que nos anuncien tu palabra y nos guíen hacia ti, enséñanos a ser dóciles a sus enseñanzas y obedecer tu palabra, para que podamos gozar un día de la dicha eterna del cielo que prometes a quienes escuchan la palabra de tu Hijo y la cumplen.
Acción
Hoy estaré atento a Dios que me habla por medio de quienes me rodean y poder así cumplir su voluntad.
Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).
.jpg)