09 agosto 2026
Johan Pacheco y Sebastián Sansón Ferrari – Ciudad del Vaticano | Vatican News
➤ En la meditación del Ángelus de este domingo XIX del Tiempo Ordinario, el Papa comenta el Evangelio exhortando a confiar en el Señor, quien dice a sus discípulos: «¡Ánimo, soy yo, no tengan miedo!».
➤ Tras el rezo del Ángelus, León XIV expresa su preocupación y su cercanía ante la violencia que se está produciendo en Sudán, Ucrania y Rusia. Hace un llamamiento a la conversión de los corazones «de quienes siembran la violencia» y a que se ponga fin al «número cada vez mayor de víctimas civiles».
“Hoy el Evangelio nos habla de Jesús, quien, en el lago de Galilea, caminando sobre las aguas, se une a los discípulos en medio de una tormenta (cf. Mt 14,22-33)”, recordó el Papa León XIV en la soleada mañana de Roma de este domingo 9 de agosto desde el Palacio Apostólico.
La meditación previa al rezo del Ángelus de este domingo es una invitación del Papa León XIV a vivir confiadamente nuestra fe en el Señor, como la de los discípulos que lo reconocieron en la barca ante las amenazas de la marea: “no desesperarnos, ni siquiera en los momentos de oscuridad”. Y tampoco caer en la tentación de ser “presuntuosos” ante el éxito, pues siempre será necesario el auxilio del Señor.
Subir a la barca
El Santo Padre reflexiona con el Evangelio del domingo XIX del Tiempo Ordinario: “El Maestro insta a sus discípulos a subir a la barca y a hacerse a la mar, mientras Él se retira al monte a solas para orar. Lejos de la orilla, sin embargo, se encuentran a merced del viento y les cuesta avanzar. Tras una experiencia exitosa, en la que habían sido protagonistas de un signo prodigioso, ahora se encuentran frágiles y asustados ante la amenaza de las olas y el viento en contra”.
Y en aquel momento de “aguas agitadas”, los discípulos confundieron a Jesús con un fantasma. Pero Él les dice: «¡Ánimo, soy yo, no tengan miedo!».
“La presencia del Señor lo cambia todo: Pedro incluso logra dar unos pasos sobre las olas hacia Él; luego se asusta, comienza a hundirse y Jesús lo salva”, recuerda el Papa según el relato evangélico.
“Cuando el Maestro sube a la barca, la tormenta se calma, y entonces brota espontáneamente del corazón de los discípulos la profesión de fe: «En verdad tú eres el Hijo de Dios» (v. 33)”.
La experiencia de la debilidad
El Papa, comentando este Evangelio, indica que a los discípulos, para llegar a esta profesión de fe, “no les bastó haber presenciado un milagro, ni haber tenido éxito ante la gente: tuvieron que pasar por la experiencia de su debilidad y, en ella, reconocer la presencia de Dios. Solo de este modo realmente pudieron abrir los ojos y el corazón a su cercanía, encontrando paz incluso en medio de la tempestad”.
“Tiempo después —dijo el Papa—, un día Jesús les dirá: «Si ustedes tienen fe y no dudan […], dirán a este monte: “¡Quítate y lánzate al mar!”, y así sucederá» (Mt 21,21). Y eso mismo es lo que experimentaron en el lago: la paz de Cristo, que había estado en la montaña orando, los alcanzó en medio de la furia de las aguas”.
La tentación de ser presuntuosos
León XIV en su meditación refiere una enseñanza que deja este milagro: “Ante todo, a no dejarnos llevar por el éxito y a no ser nunca presuntuosos; y, al mismo tiempo, a no desesperarnos, ni siquiera en los momentos de oscuridad, cuando nos sentimos impotentes ante los problemas y, a pesar de nuestros esfuerzos, nos parece que vamos más hacia atrás que hacia adelante”.
“En cualquier circunstancia —reitera León XIV—, Jesús no nos abandona y, si lo acogemos con humildad en la barca de nuestra vida —con la oración, con los sacramentos, con la escucha de su Palabra—, en Él encontraremos la paz, encontraremos luz y fuerza para nuestro camino”.
Concluye encomendando a la Virgen María para que nos ayude a vivir “abandonados confiadamente en Dios, ella, que fue llamada dichosa por su fe (cf. Lc 1,45)”.
Los equipos de rescate ucranianos trabajan en el lugar donde se produjo un ataque ruso contra una zona residencial del centro de Odesa, Ucrania, el 9 de agosto de 2026
Al concluir la oración mariana del Ángelus este domingo 9 de agosto de 2026 en la Plaza de San Pedro, el Papa León XIV volvió a elevar su voz ante el sufrimiento provocado por las guerras y los conflictos que continúan golpeando a numerosas poblaciones civiles. El Pontífice dirigió un llamamiento particular por Sudán, Ucrania y Rusia, con una renovada petición para que las partes depongan las armas y se abran caminos concretos hacia la paz.
Al referirse a la situación en Sudán, el Obispo de Roma manifestó su preocupación por la tragedia que se vive especialmente en la ciudad de El-Obeid y aseguró su cercanía espiritual a todo el pueblo sudanés. En este contexto, pidió a las autoridades garantizar corredores humanitarios para la población civil e instó a la comunidad internacional a respaldar los esfuerzos encaminados a alcanzar un alto el fuego inmediato.
“Recemos para que el Señor sostenga a quienes sufren, convierta los corazones de quienes siembran la violencia y conceda la paz tan esperada”, exhortó el Papa.
Evitar otra catástrofe humanitaria
Las Naciones Unidas advierten a la comunidad internacional de que El-Obeid corre el riesgo de convertirse en la próxima catástrofe humanitaria de Sudán. La población denuncia que se está quedando sin alimentos, agua y suministros médicos tras meses de asedio, mientras los drones siguen lanzando ataques y la violencia sexual se ha vuelto más habitual.
Los combates continúan en la capital del estado de Kordofán del Norte y sus alrededores, ya que El-Obeid se encuentra en un corredor estratégico del centro de Sudán y en la carretera que conduce a la región occidental de Darfur.
Más de 14 millones de personas se han visto desplazadas en todo Sudán y millones padecen hambre tras tres años de conflicto.
"La guerra solo genera más guerra"
El Pontífice dirigió también su pensamiento a Ucrania y Rusia, ante las noticias de nuevas víctimas civiles. Con dolor, constató que los episodios de violencia “se suceden” y, más aún, “se multiplican”, dejando tras de sí un número creciente de personas asesinadas y heridas, entre ellas niños.
El Sucesor de Pedro expresó su cercanía a las familias de las víctimas, a los heridos y a todos aquellos que padecen las consecuencias de la guerra. Ante esta realidad, renovó su llamamiento a respetar el derecho humanitario y a poner fin, por ambas partes, a los ataques contra objetivos civiles.
“La guerra no hace más que generar más guerra y provoca un enorme sufrimiento”, advirtió el Papa, antes de reclamar un cambio de rumbo: “Es hora de detener la espiral de violencia y dar cabida a la diplomacia y al diálogo para allanar el camino hacia la paz”.
Jóvenes: déjense inspirar por los santos
Tras saludar a grupos procedentes de toda Italia, el Papa destacó la presencia de tantos grupos de jóvenes en la Plaza de San Pedro. Puntualizó que han decidido "dedicar parte de sus vacaciones a actividades que fomentan el crecimiento personal y la amistad como signo de esperanza".
En particular, recordó su encuentro con los jóvenes en Asís, desarrollado el 6 de agosto durante su Visita Pastoral a la ciudad italiana, que concluyó el GO! Franciscan Youth Meeting 2026.
El Papa León animó a los jóvenes a tomar como ejemplo a los santos del calendario litúrgico de estos días: San Domingo, Santa Teresa Benedicta de la Cruz, San Lorenzo y Santa Clara de Asís.
“A todos ustedes, chicos y chicas que me escuchan, quiero recordarles que en estos días el calendario litúrgico nos presenta algunas figuras maravillosas de santos y santas, a las que los invito a conocer mejor: ayer, el gran Santo Domingo, fundador de los Frailes Predicadores; hoy, Santa Teresa Benedicta de la Cruz, Edith Stein, carmelita asesinada en Auschwitz y copatrona de Europa; mañana, San Lorenzo, diácono de la Iglesia de Roma; pasado mañana, Santa Clara de Asís, que dejó una vida acomodada para seguir a Jesús, pobre y humilde, siguiendo el ejemplo de su conciudadano San Francisco. ¡Queridos jóvenes, dejen entusiasmarse por estos ejemplares testigos del Evangelio!”
Ángelus, 9 de agosto de 2026 - Papa León XIV. Crédito: Vatican News - Español
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