Lecturas de la Misa del día y su reflexión. Sábado, 8 de agosto de 2026.


Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana XVIII.
   Color del día: Blanco.  


Antífona de entrada
Cf. Eclo 15, 5

En medio de la asamblea le abrirá la boca, y el Señor lo llenará del espíritu de sabiduría y de inteligencia; lo revestirá con un vestido de gloria.

Oración colecta

Te pedimos, Señor, que santo Domingo de Guzmán, insigne predicador de tu verdad, ayude a tu Iglesia con sus enseñanzas y sus méritos, e interceda piadosamente por nosotros. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA
El justo por su fe vivirá

Lectura de la profecía de
Habacuc 1, 12-2, 4

Señor, ¿no eres, desde siempre, mi Dios?

¡Oh, Santo, que no muramos!

Señor, lo pusiste para sentenciar; ¡oh, Roca!, lo estableciste para juzgar.

Tus ojos, puros para contemplar el mal, no soportan ver la opresión.

¿Por qué, pues, ves a los traidores y callas, cuando el malvado se traga al justo?

Tratas a los hombres como a peces del mar, como a reptiles sin dueño.

Los atrapa a todos con su anzuelo, los arrastra con su red, los amontona en su barca, contento y alegre.

Por eso ofrecen sacrificios a su red e incienso a su barca, pues en ellos tienen su sustento, su ración y comida abundante.

¿Seguirá vaciando su red, asesinando pueblos sin compasión?

Aguantaré de pie en mi guardia, me mantendré erguido en la muralla y observaré a ver que me responde, cómo replica a mi demanda.

Me respondió el Señor: «Escribe la visión y grábala en tablillas, que se lea de corrido; pues la visión tiene un plazo, pero llegará a su término sin defraudar.

Si se atrasa, espera en ella, pues llegará y no tardará

Mira, el altanero no triunfará, pero el justo por su fe vivirá».

Palabra de Dios.

Salmo responsorial
Sal 9, 8-9. 10-11. 12-13

R. No abandonas a los que te buscan,
Señor.
  • Dios está sentado por siempre en el trono que ha colocado para juzgar. Él juzgará el orbe con justicia y regirá las naciones con rectitud. R.
  • Él será refugio del oprimido, su refugio en los momentos de peligro. Confiarán en ti los que conocen tu nombre, porque no abandonas a los que te buscan. R.
  • Tañed en honor del Señor, que reside en Sión; narrad sus hazañas a los pueblos; él venga la sangre, él recuerda y no olvida los gritos de los humildes. R.

Aclamación antes del Evangelio
Cf. 2 Tim 1, 10

R. Aleluya, aleluya, aleluya.

Nuestro Salvador, Cristo Jesús, destruyó la muerte, e hizo brillar la vida por medio del Evangelio. R.

EVANGELIO
Si tuvierais fe, nada os sería imposible

Lectura del santo Evangelio
según san Mateo 17, 14-20

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un hombre que, de rodillas le dijo: «Señor, ten compasión de mi hijo que es lunático y sufre mucho: muchas veces se cae en el fuego o en el agua. Se lo he traído a tus discípulos, y no han sido capaces de curarlo».

Jesús tomó la palabra y dijo: «¡Generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros, ¿hasta cuándo tendré que soportaros? Traédmelo».

Jesús increpó al demonio y salió; en aquel momento se curó el niño.

Los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron aparte: «¿Y por qué no pudimos echarlo nosotros?».

Les contestó: «Por vuestra poca fe. En verdad os digo que, si tuvierais fe como un grano de mostaza, le diríais a aquel monte: “Trasládate desde ahí hasta aquí”, y se trasladaría. Nada os sería imposible».

Palabra del Señor.

Reflexión sobre el Evangelio

Qué difícil momento pasan los discípulos con este muchacho al que su padre les ha traído ya en otra ocasión para curarlo y no han podido. Aunque llevan ya tiempo viviendo con el Maestro, e incluso al ser parte de los llamados y enviados por el Señor, habían ya obrado prodigios en su nombre; y, sin embargo, en este caso no pudieron.

En este momento, todavía no habían recibido a plenitud el bautismo en el Espíritu Santo en Pentecostés, que fue el que realmente dio un giro a su manera de vivir y sobre todo a su fe, que los acompañó a partir de ese momento para obrar todas las maravillas que hicieron y que han permitido el desarrollo y crecimiento de la Iglesia y de todos los que nos decimos Cristianos. 

Jesús les explica claramente porqué no pudieron, no es que no tengan fe, por supuesto que tenían fe, ya habían dejado atrás sus vidas para unirse a Jesús y habían obrado en su nombre milagros, y sin embargo, Jesús les dice que les falta fe. Esto le pasó a sus apóstoles, a sus más cercanos y también nos pasa a nosotros. 

San Juan Crisóstomo se refiere en este pasaje a la falta de fe, la incredulidad tanto del padre que presenta a su hijo, como de los apóstoles, e incluso quizá incluye a todo el pueblo presente, como lo hizo en su momento con Nazaret donde no obró muchos milagros por su falta de fe. 

Han pasado quizá ya años de nuestro primer encuentro con el Señor, hemos visto su mano poderosa en nuestras vidas, vamos a Misa, hacemos oración y sin embargo, ante las grandes dificultades seguimos dudando, o le pedimos su acción en alguna cosa importante y como no vemos que se esté resolviendo como nosotros queremos, dudamos.

Jesús nos recuerda que si tuviéramos una fe tan pequeña como un grano de mostaza, sucederían cosas extraordinarias, como incluso el que un monte se mueva  de lugar. Se trata de tener una fe pequeña en el que es Todopoderoso, para el que nada es imposible y no una gran fe en un Dios “chiquito” que no creo que pueda cambiar la situación que estoy viviendo.

Hoy voy a tener fe en que Dios puede obrar en esa situación que tanto me preocupa, aunque todo me indique que no puede ser, y estar atento a su respuesta, que puede no ser la que yo estoy esperando.

Antífona de comunión
Cf. Lc 12, 42

Este es el siervo fiel y prudente a quien el Señor puso al frente de su servidumbre para que reparta la ración de alimento a sus horas.

Comunión espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.

Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.

Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén

Oración después de la comunión

Que tu Iglesia, Señor, reciba con espíritu de total entrega la eficacia del sacramento celestial con que nos has alimentado en la fiesta de santo Domingo de Guzmán, y el que resplandeció por su palabra nos ayude con su intercesión. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).