Lecturas de la Misa del día y sus reflexiones. Viernes, 9 de octubre de 2026.


Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana XXVII - Feria.
   Color del día: Verde.  

Memoria libre:

Antífona de entrada
Sal 32, 11. 19

Los proyectos de su corazón subsisten de generación en generación, para librar de la muerte a sus fieles y reanimarlos en tiempo de hambre.

Oración colecta

Señor Dios, haz que nos revistamos con las virtudes del corazón de tu Hijo y nos encendamos con el amor que lo inflama, para que, configurados a imagen suya, merezcamos ser partícipes de la redención eterna. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA
Los que viven de la fe son
bendecidos con Abrahán el fiel

Lectura de la carta del apóstol
san Pablo a los Gálatas 3, 7-14

Hermanos:

Reconoced que hijos de Abrahán son los de fe.

En efecto, la Escritura, previendo que Dios justificaría a los gentiles por la fe, le adelantó a Abrahán la buena noticia de que: «por ti serán benditas todas las naciones».

Así pues, los que viven de la fe son bendecidos con Abrahán el fiel.

En cambio, cuantos viven de las obras de la ley están bajo maldición, porque está escrito: «Maldito quien no se mantenga en todo lo escrito en el libro de la ley, cumpliéndolo».

Que en el ámbito a la ley nadie es justificado resulta evidente, pues «el justo por la fe vivirá»; en cambio, la ley no procede de la fe, sino que «quien los cumpla vivirá por ellos».

Cristo nos rescató de la maldición de la ley, haciéndose por nosotros maldición, porque está escrito: «Maldito todo el que cuelga de un madero»; y esto, para que la bendición de Abrahán alcanzase a los gentiles, en Cristo Jesús, y para que recibiéramos por la fe la promesa del Espíritu.

Palabra de Dios.

Reflexión sobre la Primera Lectura

San Pablo continúa con el tema sobre la justificación. En él insiste cómo la "santidad" viene por la fe en Cristo. De manera particular en este pasaje explica cómo esta santidad, que es una participación de la santidad de Dios, llega a los "no creyentes" por medio de la fe.

No es por la práctica de la ley judía (preceptos y observancias) sino por la aceptación y vivencia del mensaje del Evangelio. Es por medio del bautismo como Dios nos adopta como hijos en Cristo y nos comunica esta santidad, la cual necesitará, sin embargo, desarrollarse en cada cristiano.

Lo que hace que una persona sea santa es el hecho de que Dios, siendo Santo, habita en nuestros corazones y nos comunica su vida divina. Deja a Dios actuar en tu corazón para que puedas experimentar los frutos de la santidad.

Salmo responsorial
Sal 110, 1b-2. 3-4. 5-6

R. El Señor recuerda siempre su alianza.
  • Doy gracias al Señor de todo corazón, en compañía de los rectos, en la asamblea. Grandes son las obras del Señor, dignas de estudio para los que las aman. R.
  • Esplendor y belleza son su obra, su justicia dura por siempre. Ha hecho maravillas memorables, el Señor es piadoso y clemente. R.
  • Él da alimento a sus fieles, recordando siempre su alianza. Mostró a su pueblo la fuerza de su obrar, dándoles la heredad de los gentiles. R.

Aclamación antes del Evangelio
Jn 12, 31b-32

R. Aleluya, aleluya, aleluya.

Ahora el príncipe de este mundo va a ser echado fuera – dice el Señor -. Y cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí. R.

EVANGELIO
Si yo echo los demonios con el
dedo de Dios, es que el reino de
Dios ha llegado a vosotros

Lectura del santo Evangelio
según san Lucas 11, 15-26

En aquel tiempo, habiendo expulsado Jesús a un demonio, algunos de entre la multitud dijeron: «Por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios, echa los demonios».

Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo del cielo. Él, conociendo sus pensamientos, les dijo:

«Todo reino dividido contra sí mismo va a la ruina y cae casa sobre casa. Si, pues, también Satanás se ha dividido contra sí mismo, ¿cómo se mantendrá su reino? Pues vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belzebú. Pero, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros.

Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros, pero, cuando otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte su botín.

El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama.

Cuando el espíritu inmundo sale de un hombre, da vueltas por lugares buscando un sitio para descansar; pero, como no lo encuentra, dice: «Volveré a mi casa de donde salí.»

Al volver, se la encuentra barrida y arreglada.

Entonces va y toma otros siete espíritus peores que él, y se mete a vivir allí.

Y el final de aquel hombre resulta peor que el principio».

Palabra del Señor.

Reflexión sobre el Evangelio

Cuando Jesús advierte sobre el espíritu maligno que regresa a la casa limpia y ordenada, trayendo a otros peores, nos revela una gran verdad: en el camino espiritual no existen las zonas neutras; un alma que se conforma con no hacer el mal, pero que se queda vacía de Dios, sin ejercitar el bien, se vuelve sumamente vulnerable a las caídas. No basta con evitar el pecado o mantener una fachada de vida correcta. 

La verdadera conversión no consiste solo en barrer la casa por dentro, sino en llenarla por completo de la presencia del Señor a través del amor activo.

El peligro de la tibieza espiritual, o también llamado el riesgo de la normalidad, aparece cuando nos confiamos por llevar una vida tranquila, bajamos la guardia en la oración y dejamos de cultivar las virtudes. Esa pasividad deja la puerta abierta para que viejos defectos, como el egoísmo, la vanidad o la indiferencia, regresen con más fuerza.

En el transcurso de la vida ordinaria, la vigilancia del corazón se entrena protegiendo la mente y los afectos; se ejercita cuando no dejas espacio al ocio destructivo, cuando cuidas lo que miras y escuchas y cuando reaccionas a tiempo ante los primeros pensamientos de resentimiento o soberbia y las tentaciones antes de que echen raíz.

Mantener la casa habitada por Dios significa llenar el día de pequeñas obras de caridad, ofreciendo cada deber por amor y buscando la compañía del Señor en los momentos más sencillos de la jornada. San Gregorio Magno decía, ‘la mente humana es como una muela de molino, si no le echas trigo para moler, muele su propia sustancia o se llena de polvo y paja’. 

Haz un breve examen sobre cómo estás vigilando tu interior; observa si hay algún hueco en tu alma, por donde se esté colando la tibieza o la distracción; durante las horas que quedan de este día no te quedes en una actitud pasiva, llena activamente tu casa interior de Cristo.

Haz un acto de fe en silencio, busca hacer un favor desinteresado y mantén tu corazón ocupado en el amor para que no haya espacio para nada que te aleje de Dios, siendo un soldado fuerte y armado que guarda con absoluta seguridad sus bienes espirituales. 

Antífona de comunión
Jn 19, 34

Uno de los soldados le traspasó el costado con su lanza, e inmediatamente salió sangre y agua.

Comunión espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.

Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.

Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén

Oración después de la comunión

Habiendo participado de tu sacramento de amor, imploramos, Señor, tu clemencia, para que, configurados con  Cristo en la tierra, merezcamos compartir su gloria en el cielo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Oración

Señor, gracias por venir a morar en mí, me impresiona cómo puede ser que dentro de mí viva verdaderamente el Dios Omnipotente y Creador, cómo puede ser que quien me creó ahora viva dentro de mí, no lo entiendo pero lo acepto y mi vida entera siempre estará llena de gratitud por tal milagro.

Te pido, Dios mío, que con tu presencia en mi interior me vayas santificando cada vez más para unirme a tu vida divina y transmitirla a todos los que me rodean.

Acción

Hoy me repetiré constantemente: "Dios vive dentro de mí" y reflexionaré con seriedad en qué tan limpio y acondicionado tengo mi interior como para que sea la morada del Rey de reyes; buscaré tres cosas que sé que debo mejorar y tomaré acción inmediata sobre ellas.

Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, Misal Católico, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).