Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana XXII - Feria.
Color del día: Verde.
Memoria libre: Santa Rosalía (Rosalía de Palermo), eremita.
Antífona de entrada
Canten al Señor un cántico nuevo, hombres de toda la tierra, canten al Señor. Hay brillo y esplendor en su presencia, y en su templo, belleza y majestad.
Oración colecta
Dios todopoderoso y eterno, dirige nuestros pasos de manera que podamos agradarte en todo y así merezcamos, en nombre de tu Hijo amado, abundar en toda clase de obras buenas. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Él nos ha sacado del dominio
de las tinieblas, y nos ha trasladado
al reino del Hijo de su amor
Lectura de la carta del apóstol
san Pablo a los Colosenses 1, 9-14
Hermanos:
No dejamos de orar por vosotros y de pedir que consigáis un conocimiento perfecto de su voluntad con toda sabiduría e inteligencia espiritual.
De esta manera vuestra conducta será digna del Señor, agradándole en todo; fructificando en toda obra buena, y crecimiento en el conocimiento de Dios, fortalecidos plenamente según el poder de su gloria para soportar todo con paciencia y magnanimidad, con alegría, dando gracias a Dios Padre, que os ha hecho capaces de compartir la herencia del pueblo santo en la luz.
Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino del Hijo de su amor, por cuya sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados.
Palabra de Dios.
Reflexión sobre la Primera Lectura
Es importante la sabiduría humana, pues gracias a ella se realiza el progreso y se va haciendo más cómoda nuestra existencia. Sin embargo, es quizá más importante el tener sabiduría y conocimiento espiritual, pues es precisamente por medio de éstos como hoy nos lo dice san Pablo, que podemos llegar a conocer la voluntad de Dios.
Cuando la sabiduría humana no va acompañada de las sabiduría divina, la mayoría de las veces los resultados de la ciencia, lejos de ayudar al hombre, lo dañan. Dios ha puesto todas las ciencias al servicio del hombre, por lo cual, la psicología, la medicina, las ciencias exactas son buenas, pero éstas deben de ser un instrumento puesto al servicio de la voluntad de Dios.
Es necesario reconocer siempre que nosotros no somos nuestros propios árbitros y que todo obedece a un proyecto lleno del amor de Dios. Pidamos diariamente que el Señor ilumine nuestro entendimiento y nuestro corazón, para que a la luz de su Espíritu podamos poner nuestro conocimiento a su servicio y así construir la sociedad del amor.
Salmo responsorial
Sal 97, 2-3ab. 3cd-4. 5-6
R. El Señor da a conocer su salvación.
- El Señor da a conocer su salvación, revela a las naciones su justicia. Se acordó de su misericordia y su fidelidad en favor de la casa de Israel. R.
- Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios. Aclama al Señor, tierra entera; gritad, vitoread, tocad. R.
- Tañed la cítara para el Señor, suenen los instrumentos: con clarines y al son de trompetas, aclamad al Rey y Señor. R.
Aclamación antes del Evangelio
Mt 4, 19
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
Venid en pos de mí – dice el Señor -, y os haré pescadores de hombres. R.
EVANGELIO
Dejándolo todo, lo siguieron
Lectura del santo Evangelio
según san Lucas 5, 1-11
En aquel tiempo, la gente se agolpaba en torno a Jesús para oír la palabra de Dios. Estando él de pie junto al lago de Genesaret, vio dos barcas que estaban en la orilla; los pescadores, que habían desembarcado, estaban lavando las redes.
Subió a una de las barcas, que era la de Simón, le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente.
Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Rema mar adentro, y echad vuestras redes para la pesca».
Respondió Simón y dijo: «Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos recogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes».
Y, puestos a la obra, hicieron una redada tan grande de peces que las redes comenzaban a reventarse. Entonces hicieron señas a los compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Vinieron y llenaron las dos barcas, hasta el punto de que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús diciendo: «Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador».
Y es que el estupor se había apoderado de él y de los que estaban con él, por la redada de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.
Y Jesús dijo a Simón: «No temas; desde ahora serás pescador de hombres».
Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.
Palabra del Señor.
Reflexión sobre el Evangelio
En este encuentro que acabamos de escuchar entre San Pedro y Jesús, San Pedro –hasta ahora llamado Simón– lo dejó subir a su barca y ¿Cómo no? Si –de acuerdo a lo que narra San Lucas en textos precedentes– la fama de Jesús se había difundido por toda la región.
Se decía de Él que expulsaba demonios y curaba a todos los enfermos; de hecho, Simón era testigo de ello pues, el día que Jesús fue a comer a su casa, curó a su misma suegra.
Pedro ya había oído hablar a Jesús con palabras de vida eterna, por eso lo llama Maestro. Sin embargo, dejarlo subir a su barca era peligroso, pues, ya habían tratado de matar a Jesús en Nazaret por su doctrina y, de seguro se escuchaba por las calles lo que se decía sobre las incomodidades que causaba su enseñanza en la clase gobernante.
Pero lo dejó subir, y escuchó con mayor profundidad su enseñanza, como si fuera hecha especialmente para él, y le hizo caso, y separó la barca de la playa y después obedeció la instrucción, aparentemente absurda, de regresar a pescar, cuando él y sus amigos, siendo expertos, no habían podido pescar nada. Pero confió, y su confianza en Cristo no lo defraudó, confió y se hizo como Jesús había dicho.
Jesús es la Palabra eterna del Padre, toda su Persona, sus acciones y enseñanzas son Palabra del Dios vivo; por lo que todo lo que dice y hace: era y es la forma en la que se comunicó, se comunica y se comunicará a nosotros y a todos los hombres; pues Él es el mismo ayer, hoy y siempre.
Y así como llegó de improviso y sin avisar a la barca de Pedro, así llega siempre a cada una de nuestras barcas; es decir, a cada una de las realidades en las que vamos invirtiendo nuestra vida: al trabajo, a la familia, al deporte, al esparcimiento y a todo lo que forma parte de nuestra vida cotidiana.
El Señor no solo habla en el templo; su Palabra y su Persona trascienden los muros de la iglesia y nos acompañan en la vida cotidiana; y ahí habla, siempre habla… En nuestras propias barcas… En nuestra propia historia… En las relaciones que vamos construyendo va haciendo resonar el eco de su enseñanza eterna y liberadora; nos va enseñando a amar y a acoger su amor. Así como a Pedro, Jesús hoy te habla a ti, así hoy Jesús te llama a ti.
Por eso la pregunta que conviene hacer ahora es ¿Cómo reaccionas realmente ante la llegada de Cristo y su Palabra? ¿Tú también lo dejas subir a tu barca? ¿Tú también haces lo que te pide? ¿Aunque no lo comprendas? ¿Aunque te parezca absurdo?
Tú, como Simón Pedro, también has escuchado mucho sobre Jesús, y de seguro has sido testigo de su acción salvadora. ¿Cuántas veces has experimentado que esa Palabra o reflexión, dicha para todos, era dirigida especialmente para ti? ¿Cuántas veces ha querido subir el Señor a tu barca y no lo has dejado? ¿Cuántas veces lo has dejado subir, pero no lo has escuchado? Y ¿Cuántas veces lo has escuchado, pero no has confiado en Él?
Pero lo más importante no es si estas respuestas son negativas o si tus respuestas hasta ahora han sido escasas o mediocres; lo más importante no es que –como San Pedro– te reconozcas ante Cristo como un pecador, aunque es necesario; lo más importante es que Cristo hoy también llega a tu barca y hoy también quiere hablarte y amarte y rescatarte y llamarte a ser pescador o pescadora de hombres; lo más importante es que lo dejes entrar totalmente a partir de hoy, que lo escuches plenamente a partir de hoy y que lo obedezcas confiadamente a partir de hoy; porque este es el día favorable, este es el día de tu salvación.
En efecto, así como a Pedro, Jesús también hoy te habla y te dice no temas… y te llama a dejarlo todo en segundo o tercero o cuarto término, para seguirlo a donde quiera que te llame; para, con Él, anunciar el Evangelio, curar al mundo enfermo, y ahuyentar al demonio que tanto nos engaña.
Antífona de comunión
Acudan al Señor; quedarán radiantes y sus rostros no se avergonzarán.
Comunión espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén
Oración después de la comunión
Concédenos, Dios todopoderoso, que al experimentar el efecto vivificante de tu gracia, nos sintamos siempre dichosos por este don tuyo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oración
Señor, dame la sabiduría que viene de ti, la necesito para poder discernir lo correcto en cada situación de mi día a día, para poder aconsejar a mis semejantes y poder instaurar tu Reino en este mundo. Cambia mi mente y pon en cambio la tuya.
Acción
Hoy voy a leer y meditar el capítulo 9 del libro de Sabiduría.
Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, Id y Enseñad, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo C, 2024-2025, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).
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