Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana VIII - Feria.
Color del día: Verde.
Memoria libre: San Agustín de Canterbury, obispo.
Antífona de entrada
Yo tengo designios de paz, no de aflicción, dice el Señor. Ustedes me invocarán y yo los escucharé y los libraré de la esclavitud donde quiera que se encuentren.
Oración colecta
Concédenos, Señor, Dios nuestro, alegrarnos siempre en tu servicio, porque la profunda y verdadera alegría está en servirte siempre a ti, autor de todo bien. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Fuisteis liberados con una sangre preciosa,
como la de un cordero sin mancha, Cristo.
Lectura de la 1ª carta del
apóstol san Pedro 1, 18-25
Queridos hermanos:
Ya sabéis que fuisteis liberados de vuestra conducta inútil, heredada de vuestros padres, pero no con algo corruptible, con oro o plata, sino con una sangre preciosa, como la de un cordero sin defecto y sin mancha, Cristo, previsto ya antes de la creación del mundo y manifestado en los últimos tiempos por vosotros, que, por medio de él, creéis en Dios, que lo resucitó de entre los muertos y le dio gloria, de manera que vuestra fe y vuestra esperanza estén puestas en Dios.
Ya que habéis purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad hasta amaros unos a otros como hermanos, amaos de corazón unos a otros con una entrega total, pues habéis sido regenerados, pero no a partir de una semilla corruptible sino de algo incorruptible, mediante la palabra de Dios viva y permanente, porque «Toda carne es hierba y todo su esplendor como flor de hierba: se agosta la hierba y la flor se cae, pero la palabra del Señor permanece para siempre».
Pues esa es la palabra del Evangelio que os anunció.
Palabra de Dios.
Reflexión sobre la Primera Lectura
En este hermoso anuncio kerigmático sobre nuestra salvación, el apóstol nos invita a que nuestra vida cristiana no sea únicamente de carácter vertical, referida únicamente a Dios, sino que ésta se manifieste a los demás mediante la caridad.
Suele suceder que algunos hermanos en su búsqueda de Dios se olvidan de crecer en su relación con aquellos que viven y conviven a su alrededor.
Cuando la vida espiritual es auténtica, el don del Espíritu se desarrolla precisamente como caridad, por lo que de manera natural una persona que se va introduciendo en la vida del Espíritu será una persona que desarrolla un intenso amor por todos los hermanos.
De aquí la invitación del apóstol a buscar que este amor se manifieste y sea el signo plausible de nuestra relación con Dios.
Salmo responsorial
Sal 147, 12-13. 14-15. 19-20
R. Glorifica al Señor, Jerusalén.
- Glorifica al Señor, Jerusalén; alaba a tu Dios, Sión. Que ha reforzado los cerrojos de tus puertas, y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R.
- Ha puesto paz en tus fronteras, te sacia con flor de harina. Él envía su mensaje a la tierra, y su palabra corre veloz. R.
- Anuncia su palabra a Jacob, sus decretos y mandatos a Israel; con ninguna nación obró así, ni les dio a conocer sus mandatos. R.
Aclamación antes del Evangelio
Mc 10, 45
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
El Hijo del hombre ha venido a servir y dar su vida en rescate por muchos. R.
EVANGELIO
Mirad, estamos subiendo a Jerusalén,
y el Hijo del hombre va a ser entregado
Lectura del santo Evangelio
según san Marcos 10, 32-45
En aquel tiempo, los discípulos iban subiendo por el camino hacía Jerusalén y Jesús iba delante de ellos; ellos estaban sorprendidos y los que lo seguían tenían miedo. Él tomó aparte otra vez a los Doce y empezó a decirles lo que le iba a suceder:
«Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, se burlarán de él, le escupirán, lo azotarán y lo matarán; y a los tres días resucitará».
Se le acercaron los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: «Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir».
Les preguntó: «¿Qué queréis que haga por vosotros?».
Contestaron: «Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda».
Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís, ¿podéis beber el cáliz que yo he de beber, o bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?».
Contestaron: «Podemos».
Jesús les dijo: «El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y seréis bautizados con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mi concederlo, sino que es para quienes está reservado».
Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan.
Jesús, llamándolos, les dijo:
«Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos».
Palabra del Señor.
Reflexión sobre el Evangelio
Hermanos, el Evangelio nos pone ante una escena un poco decepcionante, mientras Jesús anuncia su pasión, sus discípulos están discutiendo sobre puestos de honor; sin embargo, no deja de ser un ejemplo de lo que pasa en nuestras vidas. El choque frontal entre dos lógicas: la lógica de Dios y nuestra propia lógica, la lógica humana.
Jesús va subiendo a Jerusalén y sabe lo que le espera; no escapa, sino que camina decidido y, mientras Él habla de amor, de cruz, de entrega, de muerte, Santiago y Juan le piden poder, prestigio, reconocimiento. Esto no es un problema del pasado, puede ser nuestro problema, también nosotros seguimos a Cristo, pero muchas veces buscamos que nos sirva, no servir; buscamos seguridad, no entrega; buscamos gloria sin cruz.
Jesús responde con una pregunta clave: ‘¿Pueden beber el cáliz que voy a beber?’ Es decir, ¿están dispuestos a amar hasta las últimas consecuencias?, porque el cristianismo no es una idea bonita, es una forma de vivir que pasa por la entrega radical, una entrega real, y entonces se redefine todo: el que quiera ser grande, que sea servidor. El poder, en la lógica de Dios, no es dominar, es darse, es servir; no es imponerse, es sacrificarse.
El Catecismo de la Iglesia Católica nos recuerda que Cristo nos llama a participar en su sacrificio a tomar nuestra cruz; no hay discipulado sin cruz, no hay gloria sin entrega. Y la pasión de Cristo es la máxima manifestación del amor, no hay amor más grande que dar la vida. Por eso Cristo reina desde la cruz, no desde un trono humano.
Hoy la pregunta es ¿qué tipo de cristianismo estamos viviendo? ¿El que busca los primeros puestos o el que aprende a servir? Porque al final, el único camino verdadero es el de Cristo: dar la vida y allí, solo allí, está la verdadera grandeza.
Antífona de comunión
Cualquier cosa que pidan en la oración, crean ustedes que ya se la han concedido, y la obtendrán, dice el Señor.
Comunión espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén
Oración después de la comunión
Al recibir, Señor, el don de estos sagrados misterios, te suplicamos humildemente que lo que tu Hijo nos mandó celebrar en memoria suya, nos aproveche para crecer en nuestra caridad fraterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oración
Quiero amarte, Señor, cada vez más y más, que ese amor llegue a ser tan grande que no acabe jamás y que encuentre su plenitud en aquel día grande y glorioso cuando me encuentre cara a cara contigo.
Sin embargo, Jesús mío, te pido que mientras transcurre mi vida en esta tierra, me des los mismos sentimientos y actitudes tuyos hacia todas las personas, especialmente hacia los que necesitan más amor que sé muy bien que la mayoría de las veces son los más difíciles de amar, pero revísteme de tu gracia para poder llevarlo a cabo y disfrutar de ello.
Acción
Hoy me acercaré de modo especial a esas personas que menos caridad me inspiran y tendré un gesto de amor y generosidad hacia ellos sólo por mi amor a Dios. No esperaré nada de ellos pues sólo lo hago por que amo al Señor.
Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, Misal Católico, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).
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