Reflexión del Papa León XIV durante la oración mariana del Ángelus: “Jesús ve y ama”

Captura de pantalla video Ángelus 14-06-2026

14 junio 2026
Johan Pacheco y Daniele Piccini – Ciudad del Vaticano | Vatican News

En el rezo del Ángelus de este XI domingo del tiempo ordinario, reflexiona con el Evangelio del domingo sobre la tarea de la Iglesia de llevar caridad donde hay miseria, esperanza donde hay aflicción y fe donde hay desconfianza.

Tras la oración del Ángelus, el Papa expresa su gratitud por haber podido visitar, del 6 al 12 de junio, España, así como su agradecimiento al rey Felipe VI, a los obispos, a los religiosos y a todos los fieles españoles por la afectuosa acogida.

La mirada, la compasión y el llamado de Jesús que describe el Evangelio (Mt 9,36-10,8) es la reflexión del Papa León XIV este domingo 14 de junio, antes del rezo del Ángelus desde el Palacio Apostólico junto con los fieles que le acompañan desde la plaza de San Pedro.

“El Evangelio de hoy (Mt 9,36-10,8) nos ofrece un gran regalo, porque todos los que lo escuchan están incluidos en la mirada de Jesús. Es un relato que manifiesta el interés con el que observa, además de decirnos qué es a lo que Él presta atención”, dice el Papa en su reflexión.

Y recordando la lectura del pasaje bíblico donde Cristo «al ver a las muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas» (v. 36), señala que “haciéndose nuestro hermano, el Hijo de Dios mira a la gente, mira a la humanidad: ve la opresión que aplasta y la violencia que quita la fuerza. Ve las heridas de las guerras y el vacío del consumismo. Ve rostros reducidos a máscaras, familias rotas por el mal y jóvenes desilusionados por falsos ideales”.

“Jesús ve y ama. Ama y sufre por nosotros, con nosotros: su compasión expresa no solo cercanía fraterna, sino voluntad de redención”, afirma el Papa.

El Buen Pastor

“En efecto —dice el Papa—, Él conoce nuestro corazón y cuida de él; ante tantas personas que parecen «ovejas que no tienen pastor» (v. 36), Cristo se dedica a todas ellas como buen pastor y, como señor de la mies, envía obreros al campo del mundo (cf. v. 38)”.

Y ante el envío del Señor, se pregunta el Santo Padre: “¿Cuál es el trabajo que deben realizar?”. A lo cual responde que la tarea es “llevar el consuelo de Dios a los que sufren: llevar caridad donde hay miseria, esperanza donde hay aflicción, fe donde hay desconfianza”.

Luego el Papa hace referencia a la llamada de los primeros “obreros”, los doce discípulos “convertidos en apóstoles, es decir, en misioneros y predicadores. Entre ellos está Simón llamado Pedro, el primero, y también Judas Iscariote, el último, para recordarnos que se puede seguir a Jesús y traicionarlo, pero el Evangelio sigue siendo palabra viva y verdadera para todos”.

“La Buena Noticia que atraviesa los siglos es idéntica, siempre joven, fresca y liberadora: ¡«Ha llegado el reino de los cielos» (Mt 10,7)! Sí, está cerca porque en Jesucristo Dios se hace prójimo de todo hombre y mujer, de todo pueblo y nación”.

Evangelio anunciado y practicado

Reitera el Pontífice que “cuando este Evangelio es anunciado y practicado, el mal se derrumba como una enfermedad que termina (cf. v. 8), como una noche que le deja paso al alba, como la muerte vencida por el Resucitado”.

Recuerda el Papa que “así es como la mirada de Jesús transforma la realidad: llena de amor, su iniciativa da vida a un pueblo nuevo, la Iglesia, que está llamada a continuar la misión de los apóstoles: «Gratis habéis recibido, dad gratis» (v. 8)”.

“Sí, el don de Jesús es totalmente gratuito —enfatiza el Papa—, porque su valor excede toda medida: es imposible merecerlo o ‘comprarlo’. Esta gracia es el bellísimo nombre de la misericordia de Dios, que nos alcanza dondequiera que estemos, para guiarnos hacia Él”.

Y finaliza recordando que “la tarea de evangelizar nace del don de Dios que en Cristo se vuelve perdón para el mundo, servicio a los más pequeños y más pobres, compromiso por la justicia”.

El Papa León XIV y el rey Felipe VI de España se despiden en el aeropuerto de Tenerife, al término del viaje apostólico del Papa, poco antes de la partida hacia Roma. (Foto de archivo)

«¡Que Dios bendiga a España!»

Desde la ventana del estudio del Palacio Apostólico, León XIV, tras la oración mariana del Ángelus de esta mañana, 14 de junio, expresa su gratitud a Dios por su cuarto viaje apostólico a España, iniciado el pasado 6 de junio y finalizado el 12.

En una plaza de San Pedro con 20 000 peregrinos bajo un sol ya veraniego, antes de que comience la oración resuenan las notas de la canción «Alza la mirada», inspirada precisamente en el lema del viaje del Obispo de Roma a la Península Ibérica.

El Papa, que ha visitado Madrid, Barcelona, Gran Canaria y Tenerife, manifiesta su agradecimiento a los obispos, a las religiosas y religiosos y a todos los fieles españoles que, en cada etapa de su visita, le han acogido con gran alegría y afecto. El Papa, antes de bendecir a todo el país, da las gracias de manera especial al soberano, el rey Felipe VI.

“En primer lugar, expreso mi gratitud al Señor por el Viaje Apostólico que me ha permitido realizar en España. Agradezco al pueblo español, que me ha acogido con gran entusiasmo y devoción; y, de manera especial, a Su Majestad el Rey. Mi agradecimiento afectuoso va igualmente a los obispos, a las comunidades que he visitado y a toda la Iglesia que está en España. ¡Que Dios bendiga siempre a España!”

Solidaridad con la población de Filipinas afectada por el terremoto

Su pensamiento se dirige también a la población de las islas Filipinas, afectada el pasado lunes 8 de junio por un terremoto de magnitud 7,8, que se concentró sobre todo en la isla de Mindanao, en el sur del país, y que ha causado más de 40 muertos, cientos de heridos y más de 32 000 desplazados.

“Aseguro mi cercanía a la población de Filipinas, afectada hace unos días por un fuerte terremoto. Rezo por los difuntos y sus familiares, por los heridos y por todos aquellos que sufren a causa de esta calamidad.”

Los nuevos beatos, un apoyo para toda la Iglesia

A continuación, recuerda a los nuevos beatos, con el deseo de que su ejemplo pueda ser una inspiración para otros sacerdotes.

El pasado 6 de junio fueron beatificados en Brno, en la República Checa, Jan Bula y Václav Drbola, sacerdotes checos mártires del comunismo, y, el mismo día, en Cracovia, en Polonia, en el Santuario de San Juan Pablo II, quien los había conocido, también Jan Świerc y ocho compañeros, sacerdotes salesianos víctimas de la persecución nazi.

Por último, ayer, 13 de junio, en la parroquia de Jaura, en Brasil, donde había prestado servicio durante 30 años, fue elevado a los altares el misionero italiano, el padre Nazareno Lanciotti, asesinado por su lucha contra el tráfico de drogas y la prostitución.

“Deseo recordar también a algunos nuevos beatos. Los sacerdotes diocesanos Venceslao, Drobla y Juan Bula, de Moravia. Y Juan Schwerz y ocho compañeros sacerdotes salesianos polacos. Todos han sido beatificados como mártires, porque fueron víctimas de las persecuciones de regímenes totalitarios a causa de su fidelidad a Cristo.

 Ayer, además, en Mato Grosso, en Brasil, fue beatificado Nazareno Lanciotti, sacerdote romano y misionero. También él mártir. Porque, en nombre del Evangelio, defendía a los más pobres. Que el ejemplo y la intercesión de estos valientes testigos sostengan la misión de los presbíteros y de toda la Iglesia.”


Crecer en la comunión con los «Discípulos de Cristo»

El Obispo de Roma utiliza el inglés para agradecer su importante labor teológica a la «Comisión Internacional para el Diálogo entre los Discípulos de Cristo y la Iglesia Católica», un organismo creado en 1977 para promover el entendimiento mutuo y el camino hacia la unidad de los cristianos.

“Saludo a los miembros de la Comisión Internacional para el Diálogo entre los Discípulos de Cristo y la Iglesia Católica. Que vuestras reflexiones nos ayuden a crecer en la comunión.”

Por último, saludo a los numerosos peregrinos de Estados Unidos, del estado de Nueva Jersey y de otras comunidades presentes en la plaza.

Ángelus, 14 de junio de 2026 - Papa León XIV. Crédito: Vatican News - Español

Fuentes:

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