Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana XV.
Color del día: Blanco.
Memoria obligatoria: Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo.
Antífona de entrada
Bienaventurada eres, Virgen María, que llevaste en tu seno al autor de universo, engendraste al que te creó y permaneces Virgen para siempre.
Oración colecta
Te suplicamos, Señor, que nos ayude la admirable intercesión de la gloriosa Virgen María, para que, protegidos por su ayuda, consigamos llegar hasta el monte que es Cristo. Él, que vive y reina contigo.
PRIMERA LECTURA
Despertarán jubilosos
los que habitan en el polvo
Lectura del libro de
Isaías 26, 7-9. 12. 16-19
La senda del justo es recta. Tú allanas el sendero del justo; en la senda de tus juicios, Señor, te esperamos, ansiando tu nombre y tu recuerdo.
Mi alma te ansia de noche, mi espíritu en mi interior madruga por ti, porque tus juicios son luz de la tierra, y aprenden la justicia los habitantes del orbe.
Señor, tú nos darás la paz, porque todas nuestras empresas nos las realizas tú. Señor, en la angustia acudieron a ti, susurraban plegarias cuando los castigaste.
Como la embarazada cuando le llega el parto se retuerce y grita de dolor, así estábamos en tu presencia, Señor: concebimos, nos retorcimos, dimos a luz… viento; nada hicimos por salvar el país, ni nacieron habitantes en el mundo.
¡Revivirán tus muertos, resurgirán nuestros cadáveres, despertarán jubilosos los que habitan en el polvo!
Pues rocío de luz es tu rocío, que harás caer sobre la tierra de las sombras.
Palabra de Dios.
Reflexión sobre la Primera Lectura
El pasaje de hoy de Isaías está compuesto por una serie de ideas que pertenecen a un tiempo posterior a las amenazas de las invasiones. En ellas, el profeta reconoce la bondad del Señor y sobre todo, la necesidad de tenerlo como protector y su ley, como el camino de la vida. Nos detenemos hoy en las palabras del profeta: "Mi alma te desea por la noche, mi espíritu te busca por la mañana".
Esto nos lleva a pensar en ese deseo profundo que el Espíritu Santo genera en aquellos que experimentan una sed profunda de lo eterno, de lo divino; nos llevan a pensar en aquellas palabras del salmista: "Mi alma tiene sed de ti, mi espíritu te busca con ansias".
Este pensamiento, cuando se cultiva en la oración que nos conduce a probar del agua viva, nos lleva a concluir como san Pablo, que para nosotros "la vida es Cristo y la muerte una ganancia".
Crece vertiginosamente en nosotros el anhelo de vivir en él, de ser totalmente de él y para él. Esta agua viva que brota del corazón del enamorado, lo hace vivir siempre en la presencia del amado.
Cuánto hace falta hoy en nuestra Iglesia, que más hermanos tengan esta experiencia que nos platica Isaías, y que ha sido la experiencia de todos los santos, de todos los que han buscado con un corazón sincero al Señor.
Tú también estás llamado a esta experiencia. Deja, por un momento, el ruido de tu actividad, cierra las puertas de tu cuarto y, en el silencio del corazón, encontrarás a Jesús. Te aseguro que a partir de ahí lo desearás con toda el alma día y noche. Haz la prueba, no te arrepentirás.
Salmo responsorial
Sal 101, 13-14 y 15.16-18. 19-21
R. El Señor desde el cielo
se ha fijado en la tierra.
- Tú permaneces para siempre, y tu nombre de generación en generación. Levántate y ten misericordia de Sión, que ya es hora y tiempo de misericordia. Tus siervos aman sus piedras, se compadecen de sus ruinas. R.
- Los gentiles temerán tu nombre, los reyes del mundo, tu gloria. Cuando el Señor reconstruya Sión, y aparezca en su gloria, y se vuelva a las súplicas de los indefensos, y no desprecie sus peticiones. R.
- Quede esto escrito para la generación futura, y el pueblo que será creado alabará al Señor. Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario, desde el cielo se ha fijado en la tierra, para escuchar los gemidos de los cautivos y librar a los condenados a muerte. R.
Aclamación antes del Evangelio
Mt 11, 28
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados – dice el Señor -, y yo os aliviaré. R.
EVANGELIO
Soy manso y humilde de corazón
Lectura del santo Evangelio
según san Mateo 11, 28-30
En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:
«Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».
Palabra del Señor.
Reflexión sobre el Evangelio
Hoy la liturgia nos propone un texto que es pequeño en longitud, pero muy profundo en su mensaje y muy actual. Lo primero que hace Jesús es una invitación abierta ‘vengan a mí todos los fatigados y agobiados por la carga’, ¡vengan a mí todos!
Esa es la invitación que hace a todo el mundo desde que comenzó a predicar, Jesús nos está ofreciendo algo muy preciado, porque a veces vamos por este mundo experimentando cargas que nos parecen imposibles de llevar e inclusive a veces imposibles de resolver y sin embargo, aquí llega esta invitación extraordinaria porque su promesa es que si atiendes a su invitación, Él mismo te va a dar alivio.
Te invito a que te transportes con todo y tus cargas actuales, con todas esas cosas que hacen que esta vida se haga difícil y te ubiques en algún paraje de Israel, donde está una gran muchedumbre rodeando a Jesús y de pronto escuchas esta invitación. ¡vengan a mí! Y tu corazón de inmediato te dice ¡ve! ¡ve! Y tu corazón se llena de esperanza al saber que Jesús va a tomar tus cargas y te va a aliviar.
¡Qué maravilla!, ¿no? pues la gran noticia del día de hoy es que esa invitación sigue vigente y quien te la está haciendo es el mismo Jesús.
Podemos estar agobiados por infinidad de cargas, problemas en la familia, situaciones económicas, temas en el trabajo, y también pecados que nos agobian el alma y que hacen que la vida se sienta pesada. No importa qué tipo de carga es la que traigas tú, todas tienen solución si las pones en las manos del Señor.
¿Y qué tengo qué hacer? El mismo Jesús nos da la solución, ‘toma mi yugo y aprende de mí que soy manso y humilde de corazón’, su invitación es a imitarlo, a vivir conforme Él te propone, a dejar atrás nuestras formas de ser que le hacen la vida pesada a los demás.
En la Catena Aurea santo Tomás de Aquino refiere que ‘el yugo se identifica con el Evangelio de Cristo, la ley del amor o la doctrina de la fe, que une a los creyentes en la unidad de la Iglesia’, en otras palabras, que tu vida sea regida por la ley del amor y la doctrina de la Fe.
Si tú haces eso, podrás encontrar descanso, porque la vida que no está cimentada en Cristo, se vive como un yugo pesado, mientras que quien se abandona en Él puede realmente experimentar ese yugo suave y ninguna carga le parece pesada.
Antífona de comunión
Lc 1, 49
El Poderoso ha hecho obras grandes en mí: su nombre es santo.
Comunión espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén
Oración después de la comunión
Como partícipes de la redención eterna, quienes hacemos memoria de la Madre de tu Hijo te pedimos, Señor, que nos gloriemos en la plenitud de tu gracia y sintamos el aumento continuo de la salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oración
Señor, quiero decirte como el profeta, "mi alma te desea por la noche, mi espíritu te busca por la mañana", porque tus mandamientos son la luz de la tierra, y me enseñan la justicia. Tú me darás, Señor, la paz, porque todo lo que he hecho, en realidad eres tú quien lo ha hecho por mí.
Acción
Hoy haré una cita con el Señor y tendré un momento largo de coloquio con Él y lo disfrutaré al máximo. Dentro de esa cita con Él, le pediré que me ayude a provocar, con más frecuencia, esos momentos.
Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, Misal Católico, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).
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