Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana XX - Feria.
Color del día: Verde.
Memoria libre:
Antífona de entrada
Sal 83, 10-11
Fíjate, oh, Dios, escudo nuestro; mira el rostro de tu Ungido, porque vale más un día en tus atrios que mil en mi casa.
Oración colecta
Oh, Dios, que has preparado bienes invisibles para los que te aman, infunde la ternura de tu amor en nuestros corazones, para que, amándote en todo y sobre todas las cosas, consigamos alcanzar tus promesas, que superan todo deseo. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Libraré mi rebaño de sus fauces,
para que no les sirva de alimento
Lectura de la profecía de
Ezequiel 34, 1-11
Me fue dirigida esta palabra del Señor: «Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel, profetiza y diles: “¡Pastores!, esto dice el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos! ¿No deben los pastores apacentar las ovejas?
Os coméis las partes mejores, os vestís con su lana; matáis las más gordas, pero no apacentáis el rebaño. No habéis robustecido a las débiles, ni curado a la enferma, ni vendado a la herida; no habéis recogido a la descarriada, ni buscado a la que se había perdido, sino que con fuerza y violencia la habéis dominado.
Sin pastor, se dispersaron para ser devoradas por las fieras del campo. Se dispersó mi rebaño y anda errante por montes y altos cerros; por todos los rincones del país se dispersó mi rebaño y no hay quien lo siga ni lo busque.
Por eso, pastores, escuchad la palabra del Señor: ‘¡por mi vida! – oráculo del Señor -; porque mi rebaño ha sido expuesto al pillaje, y a ser devorado por las fieras del campo por falta de pastor; porque mis pastores no cuidaban mi rebaño, y se apacentaron a sí mismos pero no apacentaron a mi rebaño, por eso, pastores, escuchad la palabra del Señor:
Esto dice el Señor Dios: Me voy a enfrentar con los pastores; les reclamaré mi rebaño, dejaran de apacentar el rebaño, y ya no podrán apacentarse a sí mismos. Libraré mi rebaño de sus fauces, para que no les sirva de alimento”».
Porque esto dice el Señor Dios: «Yo mismo buscaré mi rebaño y lo cuidaré».
Palabra de Dios.
Reflexión sobre la Primera Lectura
Un texto que, en principio debemos entender va hacia los dirigentes del pueblo, especialmente en tiempos del profeta, en donde se había olvidado la exigencia de la ley y el culto era sólo externo, lo que había causado que el pueblo se desviara hacia los ídolos.
Debemos también releerlo bajo la óptica de nuestra vida cotidiana, sobre todo, aquellos que tenemos autoridad, empezando desde los padres de familia, hasta los gobernantes, sin dejar por supuesto, a los pastores de la Iglesia que son a quienes, en su momento, se dirige esta advertencia del Señor.
Quisiera hoy de manera especial dirigirme a los padres de familia, que con la excusa del excesivo trabajo que a veces se imponen o les imponen, van descuidando a las ovejas, dejándolas al arbitrio de los lobos de este mundo.
Hoy más que nunca, debemos estar atentos a las amistades de nuestros hijos, a los programas que ven y sobre todo, a los ejemplos que les damos en la casa; el descuido en su crecimiento y en áreas tan importantes como éstas, ponen en grave riesgo la vida espiritual y moral de los niños, especialmente de los adolescentes.
Recordemos que Jesús nos invita a velar por las ovejas y a ser como él: El buen pastor, el que da su vida por sus ovejas. Nada les podremos dar mejor a nuestros hijos, que el ejemplo de un buen pastor que estuvo siempre al pendiente de ellos.
Salmo responsorial
Sal 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6
R. El Señor es mi pastor, nada me falta.
- El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas. R.
- Me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan. R.
- Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa. R.
- Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término. R.
Aclamación antes del Evangelio
Heb 4, 12ad
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
La palabra de Dios es viva y eficaz; juzga los deseos e intenciones del corazón. R.
EVANGELIO
¿Vas a tener tú envidia
porque yo soy bueno?
Lectura del santo Evangelio
según san Mateo 20, 1-16
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña.
Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña.
Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: “Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido”.
Ellos fueron.
Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo.
Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: “¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?”.
Le respondieron: “Nadie nos ha contratado”.
Él les dijo: “Id también vosotros a mi viña”.
Cuando oscureció, el dueño de la viña dijo al capataz: “Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros”.
Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno.
Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo: “Estos últimos han trabajado sólo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno”.
Él replicó a uno de ellos: “Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?”
Así, los últimos serán los primeros y los primeros, últimos».
Palabra del Señor.
Reflexión sobre el Evangelio
¿Qué clase de patrón es este que hace cosas tan extrañas? Porque estoy seguro que la mayoría al pensar en un patrón, pensaremos en alguien que da órdenes, en alguien que exige mucho, que busca el mayor retorno sobre el dinero que invierte, y sobre todo, que tiene gente que hace el trabajo por él.
En este caso, tenemos a un patrón que, de entrada, sale personalmente al amanecer en busca de trabajadores que quieran trabajar en su viña, no manda a un mensajero, sino que él mismo va a hablar y convencerlos de ir a su viña y a quienes acceden a ir, se compromete a pagarles un denario, el salario justo por el trabajo de un día.
Esto nos habla de un patrón interesado por la gente, que no está esperando que lleguen a él, sino que sale en busca de ellos.
El Papa Leon XIV reflexiona sobre este gesto, no se queda solo en la invitación, sino que vuelve a la plaza a media mañana, al mediodía, y hasta a media tarde, cuando ya quizá no tendría ni sentido para nadie acudir a trabajar, eso no le importa. Este patrón está interesado en esas personas, incluso por los últimos que quizá ya habrían perdido toda esperanza.
Y además su definición de “justo” no es el salario proporcional a su trabajo, sino que da a cada quien lo que necesita para alimentar a su familia. Ese es nuestro Dios, un Dios incansable que nos está llamando todo el tiempo, no importa si estábamos listos muy temprano o si llegamos tarde, ni siquiera si estamos “calificados” para la tarea, todos somos invitados.
El Señor nos llama hoy a dar un paso más allá de donde estamos, no importa lo grande o pequeña que sea nuestra fe; no importa si hemos dado muchos o pocos frutos, no importa si ya estás en el camino de conversión o si apenas estás descubriendo a este Dios amoroso que te llama.
Hoy digamos que sí a este llamado a ir más allá de lo que nosotros creemos que podemos, confiemos como estos trabajadores que acudieron al llamado esperando que el patrón les pagara lo justo y al final recibieron la misma recompensa que los que llegaron al principio.
Hoy dile al Señor: ¡sí quiero responder a tu llamado, quiero hacer tu voluntad!
Antífona de comunión
Sal 129, 7
Del Señor viene la misericordia, la redención copiosa.
Comunión espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén
Oración después de la comunión
Después de haber participado de Cristo por estos sacramentos, imploramos humildemente tu misericordia, Señor, para que, configurados en la tierra a su imagen, merezcamos participar de su gloria en el cielo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Oración
Señor, te pido por mis hijos, hoy tan expuestos a los peligros de los lobos que los acechan en el internet, en las películas, en los videojuegos. Dame la sabiduría para evitar que estos peligros lleguen a su vida. Sobre todo, ayúdame a estar siempre cerca de ellos, a darme el tiempo para platicar con ellos.
No permitas que mi vida acelerada ponga en riesgo lo que más quiero en la vida. Y cuando no esté yo cerca, te pido que estés tú, que los libres del mal y los mantengas en el buen camino, que buscaré con todas mis fuerzas, enseñarles a través de mi ejemplo. Hazme un buen pastor como tú.
Acción
Hoy me tomaré tiempo para estar con mis hijos. No veremos hoy la televisión sino que platicaremos de lo que es importante para ellos.
Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).
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