Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana XVIII - Feria.
Color del día: Verde.
Memoria libre:
Antífona de entrada
Sal 69, 2. 6
Dios mío, ven en mi auxilio; Señor, date prisa en socorrerme. Que tú eres mi auxilio y mi liberación. Señor, no tardes.
Oración colecta
Atiende, Señor, a tus siervos y derrama tu bondad imperecedera sobre los que te suplican, para que renueves lo que creaste y conserves lo renovado en estos que te alaban como autor y como guía. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Ay de la ciudad sanguinaria
Lectura de la profecía de
Nahúm 2,1,3; 3,1-3, 6-7
He aquí sobre los montes los pies del mensajero que proclama la paz.
Celebra tus fiestas, Judá, cumple tus votos, que no pasará más por ti el perverso; se acabó la destrucción.
Pues restaura el Señor la dignidad de Jacob y de Israel: los desoladores los habían asolado habían destrozado sus sarmientos.
¡Ay de la ciudad sanguinaria, toda ella mentira, llena de rapiña, insaciable de botín!
Ruido de látigo, estrépito de ruedas, galope de caballos, brincos de carros, asalto de caballería, brillo de espadas, fulgor de lanzas, heridos sin cuento, montones de muertos, cadáveres sin fin, tropiezan en cadáveres.
Echaré sobre ti, inmundicias, te deshonraré públicamente.
Todo el que te vea huirá de ti, diciendo: «¡Nínive está devastada! ¿Quién se compadecerá? ¿Dónde encontraré quien te consuele?».
Palabra de Dios.
Reflexión sobre la Primera Lectura
Aunque Dios permite que situaciones adversas, incluso como en el caso de Israel, sus mismos enemigos se conviertan en un instrumento de Dios para instruir y corregir a su pueblo, Dios siempre acota y restringe su maldad y espera incluso de ellos una conversión y el respeto a los principios fundamentales del amor impuesto por Dios mismo en sus corazones. De modo que, una vez aprendida la lección, el pueblo pueda regresar a su casa y reiniciar su vida ordinaria en el cumplimiento de la Ley.
Pero cuando el pueblo o el instrumento de Dios se corrompe y ya no sigue sus caminos, Dios mismo destruirá al "agresor" y lo borrará de la faz de la tierra. Todo esto nos ayuda a entender las palabras del Salmo que dicen: "Vi que el poderoso se jactaba y decía: "¿dónde está el Dios que me pida cuentas?" Pero volví a pasar y ya no estaba, pues tú los precipitas a la ruina".
Hermanos, nadie puede, como dice san Pablo, engañar a Dios y pensar que es poderoso al margen de él, pues "de Dios nadie se burla". Si alguien piensa que es poderoso, recuerde siempre que ese poder le ha sido conferido por Dios mismo.
Recordemos que cuando Jesús estaba siendo juzgado, él mismo le recordó a Pilato que decía tener poder para soltarlo o crucificarlo, que este poder lo había recibido del cielo. Cuando el hombre usa el poder que Dios le ha dado sobre otros para explotarlos, para pensarse superior y exento del dominio de Dios, se cumplen irremisiblemente las palabras del profeta Nahum: "Será destruido y borrado del mapa para siempre".
Jamás olvidemos que si algo somos, que si algo tenemos, mucho más, que si algo podemos sobre algunos hermanos, este poder nos ha sido dado por Dios para el servicio de su Gloria.
Salmo responsorial
Dt 32, 35cd-36ab. 39abcd. 41
R. Yo doy la muerte y la vida.
- El día de su ruina se acerca, y se precipita su destino. El Señor hará justicia a su pueblo y tendrá piedad de sus siervos. R.
- Pero ahora mirad: soy yo, solo yo, y no hay dios fuera de mí. Yo doy la muerte y la vida, yo hiero y yo curo. R.
- Cuando afile el rayo de mi espada, y empuñe en mi mano el juicio, tomaré venganza de mis enemigos y daré su paga a los que me aborrecen. R.
Aclamación antes del Evangelio
Mt 5, 10
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. R.
EVANGELIO
¿Qué podrá dar un hombre
para recobrar su alma?
Lectura del santo Evangelio
según san Mateo 16, 24-28
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí, la encontrará.
¿Pues de qué le servirá a un hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma? ¿O qué podrá dar para recobrarla?
Porque el Hijo del hombre vendrá, con la gloria de su Padre, entre sus ángeles, y entonces pagará a cada uno según su conducta.
En verdad os digo que algunos de los aquí presentes no gustarán la muerte hasta que vean al Hijo del hombre en su reino».
Palabra del Señor.
Reflexión sobre el Evangelio
El pasaje del Evangelio de hoy nos presenta una de las invitaciones más exigentes y, a la vez, más liberadoras de Jesús, la de negarnos a nosotros mismos, tomar nuestra cruz y seguirlo.
En una sociedad que constantemente nos empuja a buscar el éxito rápido, la comodidad absoluta y el desentenderse de los problemas de los demás, las palabras de Jesús resuenan con una fuerza que va contracorriente: Quien quiera salvar su vida, la perderá, pero quien la pierda por causa de Él, la encontrará.
Suena raro cuando ninguno de nosotros quiere perder, al contrario, el mundo es cada vez más competitivo, pero llevar esto al terreno de nuestra vida diaria, no significa tampoco buscar el sufrimiento por el sufrimiento mismo como tal, sino aprender a amar al estilo de Jesús en todas nuestras relaciones.
Tomar la cruz significa muchas veces vencer el egoísmo de querer tener siempre la última palabra o tener siempre la razón, significa tener la paciencia de escuchar cuando debemos permanecer callados o renunciar a la comodidad personal para atender una necesidad.
Negarse a uno mismo se traduce en trabajar con honestidad, aunque nadie nos esté mirando; no pisotear a otros para ascender de puesto y ser capaces de sacrificar un poco de nuestro tiempo o intereses para echarle la mano a ese compañero que la está pasando mal, que cometió un error o que está menos favorecido.
San Agustín explicaba el sentido de esta enseñanza de una manera muy profunda y decía, cuando Jesús te pide que te niegues a ti mismo, no te está pidiendo que te destruyas, sino que te transformes. El que se ama a sí mismo de manera egoísta se pierde, pero el que se olvida de su propio orgullo por amar a los demás se encuentra.
Decía san Agustín, no busques cruces extraordinarias, toma la cruz de tus deberes diarios, la de soportar con paciencia los defectos ajenos y la de vencer tus propias comodidades. Jesús nos invita a no tener miedo al sacrificio que exige el amor auténtico, porque éste produce vida.
Hay que buscar cambiar la lógica del yo primero, por la del servicio. Cuando en tu casa o en tu trabajo surja una oportunidad de ayudar, que te exija incomodarte o dejar a un lado tus propios planes, acéptala con generosidad. La vida del cristiano no se mide por lo que acumula o asegura para sí mismo, sino por la capacidad de gastarse con alegría por el bien de los demás.
Antífona de comunión
Cf. Sab 16, 20
Señor, nos diste el pan del cielo, lleno de toda delicia y grato a cualquier gusto.
Comunión espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén
Oración después de la comunión
A quienes has renovado con el don del cielo, acompáñalos siempre con tu auxilio, Señor, y, ya que no cesas de reconfortarlos, haz que sean dignos de la redención eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oración
Señor, gracias por todo aquello que me enseñas a través de las personas que no me son tan gratas, de las que me incomodan; pues sé que te son instrumentos para hacerme crecer, para enseñarme, entre otras cosas, el amor, la paciencia, la misericordia. Tú, Señor, eres mi escudo y fortaleza, eres mi gloria y quien mantiene alzada mi cabeza.
Acción
Hoy seré mucho más paciente y tendré más amor por aquellos de mi entorno que me molestan, pues pondré atención en cómo Dios los usa para acariciarme con su mano tierna de pastor.
Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).
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